Dirigida por Manuel González Gil y protagonizada por Diego Reinhold, Héctor Díaz, Fredy Villarreal, Dan Breitman, Sofía González Gil, Gonzalo Suárez, Maida Andrenacci y Federico Ottone, La función que sale mal continúa por segundo año consecutivo en la cartelera porteña con gran éxito. La versión local de la famosa obra The play that goes wrong, ya había sido estrenada en calle Corrientes en 2016 bajo el desafortunado título Como el culo. En esta oportunidad algunos integrantes del elenco retoman sus papeles.

Un grupo de actores perteneciente a la Sociedad de Teatro de Morón intenta representar un drama policial serio, pero todo empieza a fallar desde el primer minuto. Escenografía que se desarma, utilería rebelde, olvidos de texto y accidentes que se multiplican convierten la función en una cadena de errores que escala hasta el delirio.
Se trata de una comedia de precisión absoluta, donde el timing es clave y el ritmo no puede detenerse ni un segundo. El movimiento escénico es constante y el texto exige una coordinación milimétrica para que cada gag funcione en el momento exacto. En ese sentido, el elenco responde con enorme eficacia, sosteniendo la energía durante toda la función y demostrando una gran habilidad física y actoral para que el caos aparente nunca pierda control. Al contrario de lo que indica su título, para que esta comedia funcione por completo nada puede salir mal. Todo está pensado hasta el último detalle, coreografiado con precisión y ejecutado con una sincronía que convierte el desastre en un mecanismo perfectamente aceitado.

La escenografía de Helio Barattero merece un párrafo aparte. No funciona solo como marco visual sino como un verdadero protagonista de la acción. Participa del relato y se articula con los efectos que acentúan los desastres que atraviesan los personajes. Su diseño permite que los accidentes escénicos se integren orgánicamente al desarrollo de la obra, potenciando el humor físico.
El recurso de la obra dentro de la obra está siempre presente y se sostiene con claridad. El público real se convierte, casi sin darse cuenta, en el público ficticio que asiste a ver la fallida representación, lo que refuerza el vínculo directo con la platea y multiplica la complicidad.

La función que sale mal asegura carcajadas constantes gracias a una dinámica escénica muy efectiva y a una precisión milimétrica que hace que cada situación absurda impacte de lleno en el público. Se presentan de miércoles a domingo en el Multiteatro (Av. Corrientes 1283, CABA).




