JACOBO LANGSNER, UN SEÑOR TÍMIDO Y TALENTOSO

Esta madrugada murió el creador de “Esperando la carroza”, uno de sus tantos éxitos. Un maestro multi-premiado que deja un vacío difícil de llenar. 

Por: Carlos Abeijón

A los 93 años acaba de fallecer el talentoso escritor y dramaturgo rumano, de nacionalidad uruguaya, Jacobo Langsner. En 1958 se estableció en Buenos Aires, después de haber trabajado con las grandes actrices uruguayas China Zorrilla, su entrañable amiga, Estela Medina y Maruja Santullo. Langsner mostró su gran capacidad creativa, en cine, teatro y televisión, entre las dos orillas.

Su primera obra en nuestro medio fue “El tobogán”, y de ahí en más siguió con una carrera de éxitos y varios reconocimientos. Tuvo con gran agudeza para la sátira social y la composición de caracteres armados con sentido crítico y hondura humana.

Su obra más emblemática fue “Esperando la carroza”, de conversaciones brillantes y personajes inolvidables, cuyos diálogos fueron repetidos como latiguillos por gran parte de la población; hasta el punto de llevarlo a un entredicho con el precioso personaje de Mamá Cora, ya que Langsner sostenía que Antonio Gasalla se lo había apropiado (de ahí que el artista cambió el nombre por “La vieja”) cuando el creador era él y había aparecido en la versión televisiva de la obra en “Alta Comedia”, interpretado por Hedy Crilla.

 

Su trabajo con Alejandro Doria, director del exitoso film, una de las comedias más desopilantes del cine argentino, fue de lo más fructífero, ya que volvieron a trabajar juntos en la interesante y malograda “Sofía”, por la época en que se estrenó.

Langsner tuvo gran destaque, además de la TV por sus aportes en “Alta Comedia” y “Atreverse”; en obras maestras del terror: “Alguien como usted” y “Malayunta”. Otro recuerdo formidable fue su trabajo con Doria en la conmovedora “Darse cuenta”.

Según Langsner, dedicarse a lo artístico lo salvo de su extraordinaria timidez y obsesividad en el trabajo: “Pensaba que así nadie me iba a ver”. Por su parte, la querida China Zorrilla lo definía como “Transilvano, uruguayo y judío”.

En 1975 se tuvo que exiliar a Madrid y con la vuelta de la democracia, pasó primero por Montevideo y luego volvió a instalarse en Buenos Aires. La valiosa obra teatral de Langsner creció con títulos como “La gatera”, “El hombre incompleto”, “La rebelión de Galatea”, “Los ridículos”, “Los artistas” y “El juego de Ifigenia”.

Su aporte al cine se completa con “De mi barrio, con amor” y “Malayunta”. “Paternóster” fue otra de sus piezas muy reconocidas, entre otros muchos trabajos con los que enriqueció la cultura latinoamericana.

Discreto en su vida privada, humilde trabajador artístico y gran persona, Jacobo Langsner deja un vacío difícil de llenar. En una época impúdica, con todo para vender, él se dedicó a lo suyo con la virtud de un maestro.

 

Andrea Reyes

Periodista de Cine Argentino Hoy, El Argentino Diario y editora de contenidos del diario Business News.

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