El jueves 7 de agosto —y durante todos los jueves de ese mes—, la proyección de Historias Extraordinarias en el MALBA fue como abrir una puerta: en un parpadeo, la rutina quedó detrás y nos encontramos adentrándonos en lo inesperado. Estar ahí, rodeado de colegas y de la mismas personas detrás del film, hizo que la experiencia fuera enriquecedora, fue una verdadera celebración compartida

Tres ficciones
Estrenada en 2008 y considerada una pieza fundacional del nuevo cine argentino, la película es una odisea de más de cuatro horas dividida en tres actos y dieciocho capítulos que siguen a tres hombres comunes —identificados como X, H y Z— cuyas vidas se desvían por el azar, el misterio o la obsesión. Estas historias se desarrollan en el paisaje rural bonaerense, y exploran el sinsentido y lo fantástico a través del territorio, la burocracia, los enigmas y la aventura.
Historias Extraordinarias nació como una obra independiente de bajo presupuesto (unos 30 000 dólares), un equipo reducido, y una estructura fragmentada que rompió convenciones narrativas. Desde su estreno en el BAFICI y su éxito en festivales, la película se convirtió en un faro para el cine independiente local y su estreno en la sala del MALBA es una reivindicación de esos logros.

El regreso
Diecisiete años después, la película regresó a la pantalla grande del MALBA con una copia restaurada y remasterizada en 4K realizada por el equipo de posproducción de Warner Bros. Discovery. El director Mariano Llinás lo define como “una oportunidad para volver a ver ese brillo intacto y ofrecer la aventura a una generación que quizá ni había nacido cuando la filmamos”. Además, se anunció que muy pronto estará disponible en HBO Max, aunque todavía sin fecha exacta confirmada.

Conclusión
Entonces caigo en lo que importa: Historias Extraordinarias no es solo una película, sino un viaje sin ancla, una invitación poética a perderse en la ficción como camino, no como destino. La voz que narra, el paisaje que absorbe, las peripecias que escapan a toda lógica en una aventura cotidiana. Todo conduce a preguntarse si acaso el verdadero arte no reside en lo inexplicable. Esa es su fuerza, nos recuerda que el cine puede ser un espejo que no solo refleja la realidad, sino que la expande. Y que, al salir del cine, no volvemos igual, algo de esa aventura nos acompaña.




