“Fitzroy… secretos de montaña”. Crítica.

La nueva apuesta teatral de Diego Romay

Hace menos de un mes se anunció el regreso de Diego Romay a la calle Corrientes. El famoso productor, luego de un tiempo de ausencia, eligió un nuevo proyecto para montar sobre las tablas. Se trata de “Fitzroy… secretos de montaña”, obra que descubrió en Madrid, de la cual se enamoró y que ahora puede verse de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA) con Leonora Balcarce, Mara Bestelli, Laura Novoa y Romina Richi, como protagonistas y dirección de Mariana Chaud. Esta nueva producción proviene de la mente del consagrado dramaturgo español Jordi Galceran conocido mundialmente por una obra ya emblemática “El método Grönholm”, de la cual ya hubo puestas nacionales e incluso una adaptación cinematográfica.

Tal como reza su título, la obra transcurre en uno de los sitios naturales más emblemáticos de Argentina y Chile: el Monte Fitz Roy también conocido como el cerro Chaltén. Cuatro amigas que aman escalar se proponen un objetivo para muchos inalcanzable, ser el primer grupo de mujeres en hacer cumbre. Por supuesto la proeza no será nada fácil y deberán no solo batallar contra el clima sino también con los secretos que guardan. Una travesía que implica la superación personal y los lazos de amistad.

El primer punto que llama la atención de esta propuesta teatral es justamente en donde se desarrolla la historia y cómo esta se va a llevar a escena. Aquí es donde se pueden encontrar varios de los puntos más destacados de la obra. Por un lado, el diseño escenográfico de Rodrigo González Garillo quien logra recrear un sector de la montaña sin que se note artificial. Por otro lado, se suma un detalle no menor que brinda mucho realismo a la narración: el diseño de luces creado por Matías Sandon. Si se tiene en cuenta que la historia transcurre a 1.700 metros de altura, no se puede dejar pasar por alto los cambios de iluminación constantes que habría según las condiciones climáticas, algo que aquí se respeta. Por último, se suma un gran manejo del sonido (Dani Vich) que incluye los típicos ecos de las montañas y un correcto diseño de vestuario (Micaela Sleigh). Cada una de estas partes en conjunto están trabajadas de gran forma para generar el ambiente propicio.

Desde el lado actoral, la obra presenta a cuatro personajes muy distintos entre sí que están trabajados con matices muy marcados para acentuar el carácter de cada una de estas mujeres. El cuarteto protagonista aborda a estos personajes de forma correcta sumándole su propio estilo y enfatizando la personalidad de cada una. Esto sucede gracias a que el texto puede percibirse con dos grandes momentos. El primero, que abarca la primera mitad de la historia, donde se van conociendo las distintas formas de ser y el rol que ocupa cada una en la narración; y la segunda, en la que se desarrolla con mayor fuerza el conflicto dramático y permite un mayor lucimiento de cada una de las actrices.

“Fitzroy… secretos de montaña” guarda varios secretos y no únicamente para los personajes. Una comedia que va mutando y profundizándose a medida que va avanzando. Tal como propone “cada quien tiene una montaña que vencer” y estos personajes se proponen lograrlo. Una gran aventura para disfrutar en la calle Corrientes.

Calificación

Dirección
Texto
Actuaciones
Escenografía
Iluminación

Cada quien tiene una montaña que vencer.

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