La serie basada en la novela de Claudia Piñeiro propone un policial atípico sobre la reinserción, la amistad y las trampas del poder, sostenido por las actuaciones de Carla Peterson, Nancy Dupláa y una inquietante Valeria Lois.
El tiempo de las moscas parte de una premisa sencilla que rápidamente se complejiza. Inés (Carla Peterson) y La Manca (Nancy Dupláa) acaban de salir de prisión tras cumplir sus condenas y buscan reconstruir sus vidas lejos del delito. Para sobrevivir, montan un modesto emprendimiento de fumigación de casas, una actividad que funciona como fachada legal y como metáfora: limpiar, erradicar, borrar rastros.
La trama se pone en movimiento cuando aceptan un encargo que, desde el comienzo, presenta señales inquietantes. Lo que parecía un trabajo más se transforma en una sucesión de indicios, silencios y amenazas que las obliga a desconfiar de todo y de todos. A partir de ahí, la serie se despliega como un policial de bajo perfil, donde las protagonistas deben leer el entorno, interpretar gestos mínimos y anticiparse a una trampa que nunca se formula del todo.
En ese entramado aparece Susana Bonard (Valeria Lois), una figura clave del relato. Empresaria poderosa, fría y calculadora, Bonard encarna un tipo de poder que no necesita violencia explícita para imponerse. Su vínculo con el pasado del caso y su presencia constante introducen una tensión silenciosa que empuja la historia hacia un terreno cada vez más incómodo, donde la legalidad y la impunidad se confunden.
La serie evita el golpe efectista y apuesta por una tensión sostenida, con momentos de humor negro y un tono que oscila entre el drama social y el suspenso. El foco no está en el crimen en sí, sino en sus consecuencias: cómo se sigue viviendo después, quién paga realmente el precio y quién conserva el control.
El trío protagónico es uno de los grandes aciertos. Carla Peterson compone una Inés observadora y contenida, marcada por el miedo a volver a caer. Nancy Dupláa aporta intensidad y desconfianza permanente, construyendo un personaje que entiende la calle como un campo de batalla. Valeria Lois, con una actuación medida y perturbadora, logra que cada aparición de Bonard funcione como una amenaza latente.
Con episodios breves y ritmo ágil, El tiempo de las moscas se corre del policial tradicional para proponer una reflexión sobre la reinserción, el poder y las segundas oportunidades que nunca llegan del todo. Una serie que no busca redención, sino exponer las reglas implícitas de un sistema donde salir no siempre significa ser libre.
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