“Derecho de piso”. Crítica.

El musical off que arrasó en los Premios Hugo llegó a calle Corrientes.

Buenos Aires es, desde hace décadas, una de las grandes capitales teatrales del mundo y, como tal, una plaza que alberga propuestas de todo tipo, entre ellas grandes musicales internacionales. Sin embargo, eso no le quita espacio a producciones nacionales que logran destacarse por su identidad y potencia propia. Algunas incluso consiguen salir del circuito off para desembarcar en la calle Corrientes. Ese es el caso de Derecho de piso, musical argentino que se estrenó en 2024 en El Galpón de Guevara y que este 2026 llegó al circuito comercial. Con dirección y dramaturgia de Ana Schimelman e Ian Shifres, y un elenco integrado por Victoria Baldomir, Gerardo Chendo, Vero Gerez, Nicolás Martin y Guadalupe Otheguy —con suplencias a cargo de Rochi Caldes, Cecilia Vargas y Andrés Granier—, el espectáculo viene de arrasar en los Premios Hugo 2025, donde obtuvo siete galardones, entre ellos Mejor Musical Off, Mejor Dirección, Mejor Música Original y mejores interpretaciones femenina y masculina.

La historia sigue el detrás de escena del montaje de una obra y el recorrido de Brenda, la asistente que sostiene todo sin ser vista. La que está siempre, la que resuelve, la que carga con los errores ajenos mientras intenta no soltar su propio deseo de llegar al escenario. A medida que avanza el proceso creativo, el clima se vuelve cada vez más tenso y las dinámicas de trabajo empiezan a resquebrajarse. Es en ese contexto donde la obra expone, con humor y crudeza, los costos personales que implica perseguir un sueño dentro del mundo del teatro.

Desde lo narrativo y musical, Derecho de piso se mueve con mucha inteligencia entre distintos registros. Las canciones alternan entre la sátira y el musical clásico, jugando por momentos a reírse de los propios códigos del género y, en otros, yendo a fondo con números que despliegan toda la fuerza emocional y vocal del elenco. En ese recorrido también se cuelan homenajes reconocibles a grandes clásicos, como El Fantasma de la Ópera o Los Productores, integrados con humor y complicidad.

El elenco es uno de los grandes aciertos de la propuesta. Existe un funcionamiento grupal muy parejo, en el que cada personaje encuentra su lugar y aporta al conjunto, algo clave en una obra que justamente pone el foco en el trabajo colectivo y en lo que sucede detrás del escenario.

La puesta acompaña con eficacia ese universo teatral. La escenografía de Rodrigo González Garillo replica el tras bambalinas y el escenario de una obra off, con elementos simples pero precisos que sitúan rápidamente al espectador en ese clima de ensayo permanente. El diseño de iluminación de Sebastián Francia refuerza los distintos climas, acentuando los momentos más íntimos o potenciando los pasajes de mayor energía musical.

Derecho de piso es un musical argentino que habla del teatro desde adentro, con humor, ironía y emoción. Sin idealizar el camino, muestra el esfuerzo, las contradicciones y las pequeñas miserias que conviven con la pasión por hacer. Una propuesta potente, honesta y muy bien ejecutada, que confirma que el teatro musical local tiene mucho para decir desde su propia experiencia. Se presentan los miércoles de enero y febrero a las 20.15hs en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA).

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