Crítica teatral de “8 mujeres”

El ingenioso juego de máscaras que Muscari hace vibrar en calle Corrientes

José María Muscari despliega su audacia al rescatar un clásico del policial y transmutarlo en un ritual escénico vibrante, arriesgado y profundamente vivo. Con su desembarco en el Multiteatro Comafi, “8 mujeres” suelta amarras de la solemnidad del suspenso tradicional para habitar los territorios de una comedia negra vertiginosa. El director desarma los engranajes predecibles de la intriga de Robert Thomas e inyecta su pulso inconfundible: una sinfonía provocativa, una tensión que incomoda y un humor ácido que danza al borde del abismo.

La trama nos confina en una casa de campo congelada en el tiempo, durante el invierno de los años cincuenta. El hallazgo del cuerpo sin vida del patriarca desata un torbellino inmediato, donde la tormenta que ruge afuera se vuelve un espejo del encierro interior. Atrapadas por la nieve, las ocho mujeres presentes se transforman en sospechosas y piezas de un tablero que se resquebraja. Comienza entonces un sutil laberinto de secretos, deudas de sangre y verdades a medias, donde la inocencia es la primera máscara en caer.

En este magnético despliegue coral, la propuesta funciona como una coreografía perfecta donde todas las actrices vibran con una sintonía magistral. Las interpretaciones de María Leal (la matriarca Gabi) y Mónica Villa (la indescifrable Regina) aportan una solidez extraordinaria en el centro de la escena, entrelazándose sin fisuras con el pulso arrollador de sus compañeras. Cecilia Dopazo (Agustina), Emilia Mazer (Luisa), Juana Repetto (Catalina), junto a la notable entrega de Marita Ballesteros, Silvia Pérez y Linda Peretz, defienden el cinismo y la fragilidad de sus criaturas con absoluta maestría. La mirada del director da vida y esculpe el dolor y a las mezquindades del conjunto, logrando que el lucimiento sea enteramente colectivo y que la hipocresía familiar estalle con potencia equitativa frente a los ojos del espectador.

El alma de la puesta se respira también en su impecable arquitectura técnica. El excelente trabajo de sonido e iluminación juega de manera permanente con los silencios y las miradas; son dos personajes invisibles que acompañan, irradian y refuerzan cada clímax con una precisión poética. Este diseño sensorial arropa el espacio y prepara el terreno de manera magistral para el desenlace final. Un cierre sumamente bien manejado que corona la velada con la contundencia de un eco rotundo, regalándole a la Calle Corrientes un hecho artístico imperdible que el público agradece de pie.

Días y Horarios de las Funciones:

• Miércoles: 20:00 hs

• Jueves: 20:00 hs

• Viernes: 20:00 hs

• Sábados: Doble función a las 19:30 hs y 21:30 hs

• Domingos: 20:00 hs

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