CRÍTICA: SI, CAMBIO

UN LARGOMETRAJE ARGENTINO DE JUAN MORGENFELD

Juan Morgenfeld nos ofrece en su ópera prima como director, una comedia detectivesca íntima y de bajo presupuesto, en donde nos adentramos en la vida de Carla (Tamara Leschner), una joven detective cuya misión es descubrir la identidad de un hombre misterioso que vive aislado en el último piso de un edificio. A partir de esa primicia, nos adentramos en la vida de Carla que lucha por reconectarse con su vida, mientras se reúne con diversas personas y cumple con su única misión.

La historia es sencilla y lineal y se desarrolla de la misma manera. Su sencillez resulta una de sus principales características, aunque también es el aspecto que más puede dividir a los espectadores, y en gran medida se debe a que a lo largo del film, Carla se relaciona con distintos personajes que aparecen y desaparecen sin que la película se detenga a explicar quiénes son o qué papel cumplen dentro de la narrativa de la protagonista. Salvo la presencia de su madre, la mayoría de estos encuentros parecen responder más a la soledad que atraviesa la protagonista y la necesidad de reconectarse con ella misma, que con la trama principal del film. Esta decisión narrativa puede generar cierta confusión y provocar que, por momentos, el espectador sienta que algunas escenas no terminan de encontrar un propósito claro. 

Sin embargo, detrás de esa simplicidad existe un retrato interesante sobre una mujer marcada por el aislamiento y la dificultad para vincularse con quienes la rodean. Las motivaciones reales de Carla nunca se expresan de manera clara y evidente. Esta ambigüedad se fortalece en gran medida por gran trabajo de Tamara Leschner y su interpretación de un personaje reservado, de pocas palabras y emociones reprimidas, logrando transmitir de esta manera el peso de una soledad que condiciona cada una de sus decisiones. Sin lugar a duda su actuación sostiene gran parte del relato y consigue que el espectador permanezca interesado incluso cuando la historia se vuelve por momentos confusa y lenta.

 

Aunque la película se grabó en el transcurso de seis jornadas, en ningún momento se nota de una baja calidad, todo lo contrario, el trabajo visual sorprende por su solidez. La fotografía, el uso de los espacios, la planificación de las tomas y la utilización de elementos prácticos y recursos audiovisuales demuestran un trabajo que supera ampliamente las condiciones de producción. Morgenfeld consigue que cada escenario tenga un propósito y aprovecha los recursos disponibles para construir un ambiente que acompañan el tono entre el misterio y la comedia.

El elenco compuesto por Tamara Leschner, María Villar, Horacio Marassi, Fabián Arenillas, Inés Urdinez, hacen un trabajo formidable con el material que tienen y el limitado tiempo para producirlo. Nuevamente uno de los puntos altos recae en la actuación, que mezcla seriedad y humor a la perfección. Tamara, la estrella de este film, logra un trabajo formidable, al igual que su co-protagonista Maria Villar, que le da otra perspectiva a su personaje. Juntas llevan los rieles de esta historia sencilla pero por momentos confusa para logran un film que cumple con su objetivo.

 

 En definitiva, la ópera prima de Juan Morgenfeld nos muestra que no hacen falta grandes recursos para construir una propuesta con identidad propia. Si bien su narrativa puede resultar confusa en algunos pasajes y ciertas decisiones dejan interrogantes sin resolver, la película encuentra su mayor fortaleza en las actuaciones, especialmente en el trabajo de Tamara Leschner, y en una realización técnica que sorprende por su calidad. Se trata de una comedia detectivesca pequeña, íntima y honesta, que prioriza el retrato emocional de su protagonista por encima del misterio, ofreciendo una experiencia entretenida que deja entrever el potencial de un director con una mirada propia y personal.

 

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