CRÍTICA: “PLAY DEAD”

LARGOMETRAJE DE TERROR DIRIGIDA POR CARLOS GOITIA Y PRODUCIDA POR BLACK MANDALA Y DYSTOPIAN FILMS

Este film de Carlos Goitia nos sumerge en una historia sobre una chica que se despierta en un sótano recóndito, amplio y con muy poca iluminación, rodeada de otros cadáveres y un asesino rondando por ahí, y su única manera para sobrevivir es fingir estar muerta. Desde los primeros minutos, la película establece un tono inquietante, cargado de tensión, que se mantiene constante a lo largo de su duración.

El género de terror, con un poco de “gore”, suele tener similitudes en la estructura de una historia: un secuestro, un lugar desconocido y un asesino que suele utilizar una máscara, como son los ejemplos de “Saw” o “The Texas Chainsaw Massacre”. Pero este largometraje, que tan solo dura 72 minutos, logra ejecutarlo de forma correcta y sin sentirse una copia directa. En cambio, toma estos elementos ya conocidos por el espectador y los utiliza de manera sutil para construir una narrativa original que juega con el silencio, la inmovilidad y la tensión psicológica como ejes principales.

Sin utilizar el diálogo durante gran parte de la película, la historia logra desarrollarse sin problemas. El silencio es un factor clave para establecer un clima de miedo y temor sobre la protagonista y el espectador. La falta de palabras intensifica el aislamiento, obligando a que cada pequeño sonido cobre una importancia narrativa mayor. Los únicos sonidos que se escuchan forman parte del ambiente: pasos, puertas, el uso constante del interruptor de luz  o una respiración contenida. A excepción de lo que se escucha de fondo cada varios minutos, que genera un suspenso continuo y una sensación de urgencia que se va incrementando progresivamente. La poca iluminación también cumple un rol fundamental: hace que el espectador se sienta inmerso junto con la protagonista en ese lugar peligroso, compartiendo su misma incertidumbre sobre lo que hay afuera de aquel sótano.

El elenco lo conforman la protagonista (Paula Brasca), quien interpreta a Alison, el asesino (Damián Castillo), la anciana (Marta Quarleri), junto con Catalina Motto, Camila Lerchundi, Lara Idiart y Luciana Contreras, quienes interpretan a las mujeres asesinadas. La actuación de Paula transmite de forma convincente las emociones por las que pasa la protagonista; miedo, confusión, dolor y desesperación, todo eso sin tener mucho diálogo. Su expresividad facial y corporal sostiene gran parte del relato, y nos permite empatizar con su situación desde el primer momento.

En cuanto a la cinematografía, el film cuenta con buenas tomas que nos permiten entender mejor la situación. Los planos cercanos de la protagonista permiten traspasar esas emociones al espectador. Los planos del sótano, amplios y opresivos al mismo tiempo, nos dan a entender en dónde nos encontramos y cuál es el peligro que acecha constantemente. La escenografía sin duda es el punto más fuerte de esta película: el diseño de la casa, la elección de los espacios, la vestimenta de los personajes y el uso gráfico de la sangre hacen que la historia se sienta mucho más real. Todo contribuye a crear una atmósfera asfixiante y efectiva.

En conclusión, Play Dead nos ofrece una historia de terror y suspenso que es fácil de entender, pero no por eso menos impactante. Con una propuesta breve pero intensa, demuestra que no se necesitan grandes presupuestos ni efectos visuales excesivos o un elenco numeroso  para construir una experiencia cinematográfica sólida, inquietante y entretenida.

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