Crítica de Flash, temporada 7

Con aciertos y errores, la edición más corta (y cambiante) del velocista de DC dejó esperanzas para el futuro.

Tras el parate por la pandemia, la serie del hombre más rápido del mundo tenía la difícil tarea de cerrar la anterior edición y crear una nueva, pero fueron más allá. A lo largo de 18 capítulos (la menor cantidad hasta ahora), Flash (Grant Gustin) no solo se enfrenta al villano pendiente, sino que el showrunner Eric Wallace decidió que sean tres las tramas a desarrollar durante estos pocos episodios.

 El inicio de la serie está destinado a derrotar a la villana de la temporada 6, Eva McCulloch, y cerrar para siempre el tema del universo espejo. No hay mucho que destacar en esto, se podría haber dado una vuelta de rosca, un giro argumental, un nuevo héroe que llegue a salvar la situación, pero no, como viene siendo recurrente, vencen gracias al poder del amor. 

 Ahora sí, con 15 capítulos por afrontar, se esperaba un villano icónico, algo nuevo para renovar las expectativas en la serie, que como agregado tenía la delicada situación de ser la última para Carlos Valdés (Cisco) y Tom Cavanagh (Flash reverso y todos los Wells), dos personajes muy queridos. En contra de todo pronóstico, el nuevo villano es la mismísima fuerza de la velocidad y otras fuerzas del universo. 

 Aunque en la previa parece un tema interesante, a la hora de la verdad, termina cayendo nuevamente en capítulos lentos, centrados casi pura y exclusivamente en el amor de Barry e Iris, algo que ya desarrollaron bien a lo largo de 6 temporadas y era casi innecesario insistir. Para sorpresa, o no, de muchos, esta trama no se estiró hasta el final, sino que duró sólo ocho episodios y lo cerraron rápido y sin muchas vueltas, apelando nuevamente al poder del amor y la familia. 

Lo más irónico es que los últimos siete episodios son quizá los mejores, ya que se olvidan de lo que pasó antes y empiezan de cero mirando hacia al futuro. Los capítulos 12, 13 y 14 son completamente independientes y libres de un villano superior, y están destinados a despedir a Cisco y a desarrollar a los nuevos personajes: Chester P Runk (Brandon McKnight) y Allegra García (Kayla Compton), que estaban ahí hace rato. 

 Finalmente los últimos tres episodios son una serie en sí misma, y quizá era el camino a tomar desde un principio. Con un villano conocido y querido por los fans, como lo es Goodspeed, la vuelta de la hija de Flash, Nora, y nuevos personajes que suben el hype, termina con una intensidad inesperada y renueva las esperanzas para lo que viene. Obvio que lo ideal hubiera sido desarrollar a este villano con más tiempo, pero es un final digno para un año extraño. 

En resumidas cuentas, Flash temporada 7 es una de las más intensas hasta ahora en todo el universo de CW, porque es la más corta de todas en cuanto a duración pero la más larga en cuanto a la trama. Si se divide a la mitad (no literalmente), cuenta con una primera parte lenta, aburrida, que no renueva y se estanca, y una segunda que va para adelante, cierra algunos ciclos y abre nuevas esperanzas. 

Calificación

Actuación
Arte
Fotografía
Guion
Música

La 7ma temporada de Flash tiene una primera parte lenta y aburrida y una segunda más independiente y renovadora, que deja entrever un futuro prometedor.

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