BAFICI 26′: Orgullo y Prejuicio, de Matías Szulanski

                  
Lo que creí que iba a ser una parodia argentina de Orgullo y Prejuicio de la clásica novela de Jane Austen, dió un volantazo inesperado y terminó siendo una sátira que plantea todos los vaivenes posibles que surgen en los rodajes de bajo presupuesto en argentina.
Ésta creativa pieza de Matías Szulanski, quien este año en Bafici presentará dos películas más La amiga de mi amiga, y Cuento de verano, envuelve consigo e ironiza sobre el advenimiento de la IA, los recursos para poder financiar una película, los climas hostiles y precarios de trabajo y el detrimento de la industria audiovisual en argentina. Todo en 1.30hs, en pocas palabras: es una joyita.

El film sigue a María, una directora de clase media alta un tanto caprichosa y valga la redundancia, orgullosa y prejuiciosa cuya idea es reversionar Orgullo y prejuicio en un set armado de chroma que luego se convertirá en las playas de Mar Del Plata.

Orgullo y prejuicio, película de Matías Szulanski

El contenido se remonta a un clima vago y caótico de trabajo en el que nadie sabe muy bien qué hacer ni por qué está ahí, orquestado por una (muy bien lograda, interpretada por Mailén Kritzer) directora déspota y caprichosa, que sólo parece escuchar consejos de compañeros varones, quienes, claro, tampoco saben muy bien qué están haciendo ni cómo hacerlo, pero en Orgullo y Prejuicio todo puede resolverse “después”.

Si bien el film es una crítica en sí misma del cine independiente, su punto más alto es el juicio de valor que se hace sobre la IA, ésta cuestión de “bueno, después lo resuelve la IA”.

En general es divertida, con un guión muy argentino y acertado, con momentos de incomodidad total y de humor. Sobre el final hay una pasada de rosca importante, tal vez innecesaria, pero no por eso mal resulta: combina con el clima del film y Szulanski se perfila como uno de los directores independientes más creativos e ingeniosos de la actualidad.

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