“Ariel” de Alison Murray. Crítica.

Amargo y retruco.

Transitamos un momento histórico donde, para bien o para mal, contamos con altos niveles de argentinidad a diario. Los portales de noticias nos alzan campeones de casi cualquier cosa cada 20 minutos. Y en cuanto al cine no nos quedamos atrás. Competimos en los mejores festivales del mundo y en los Oscar. Es un sentimiento, que no se puede parar, extensible al resto del globo.

En este contexto se estrena la última película de Alison Murray, una directora canadiense con un gran amor por la cultura argentina. “Ariel” llega este miércoles 25 de agosto al Cultural San Martín. Dentro del marco de la nueva edición del festival Tango BA. 

Los hermanos Vega, Davie y Diana, viajan a Buenos Aires desde Canadá. Si bien nacieron en Argentina, se fueron a corta edad y nunca volvieron. Aquí consiguen conectar con un sentir criollo, intrínseco del Tango. A partir de aprender a bailar, lograron echar luz sobre los oscuros baches de su pasado. Más que nada, todo lo que corresponde al nacimiento de Davie. 

En cierto sentido la mirada del otro siempre nos define, a veces más otras menos. Por lo que, es interesante ver plasmada la mirada sobre temas tan propios de la argentinidad, por alguien que los vive desde afuera. El abordaje sobre el tango o el golpe militar del 76s es diferente al que le daríamos. 

Por momentos se pueden sentir algo edulcorados dichos tratamientos. En otros, se despierta cierto proteccionismo patriótico, ya que nos están contando una historia que nos es propia y siempre está el miedo a que lo hagan. Sin embargo, no se siente que el argentino sea el público al que apunte el audiovisual. Y no se puede dejar de notar el amor que contiene, a fin de no “faltarle el respeto” a la historia.

Sucede algo interesante en “Ariel” de Alison Murray. Que alguien tan ajeno a todo lo nuestro, como un ciudadano canadiense, tenga que ver con una parte de nuestra historia sin saberlo. Y que además al llegar a nuestro país, conecte fácilmente con la argentinidad es por demás bello. Como si el ser argentino estuviera atado al ADN, tan arraigado a nuestro espíritu que lo llevamos a donde sea que vamos, consciente o inconscientemente. 

Calificación.

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación

Sucede algo interesante en “Ariel” de Alison Murray. Que alguien tan ajeno a todo lo nuestro, como un ciudadano canadiense, tenga que ver con una parte de nuestra historia sin saberlo. Y que además al llegar a nuestro país, conecte fácilmente con la argentinidad es por demás bello. Como si el ser argentino estuviera atado al ADN, tan arraigado a nuestro espíritu que lo llevamos a donde sea que vamos, consciente o inconscientemente. 

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Francisco Mendes Moas

Estudio, hago y escribo sobre cine. Mi relación con el séptimo arte siempre peligra con convertirse en una peligrosa adicción.

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