“Alien: Romulus” de Fede Álvarez. Crítica.

De vuelta a las bases.

Hay pequeños grandes eventos del cine que convocan al espectador por el simple hecho de existir. Un claro ejemplo sería Fede Álvarez sacando una nueva película. Otro podría ser una nueva entrega de la Saga Alien. Si sumamos ambas, tenemos la alquimia perfecta para que el cine de género marque un nuevo hito. A partir de hoy, jueves 15 de agosto, “Alien: Romulus” llega a la salas de todos los cines del país. 

Un grupo de colonos intenta escapar de las garras de Weyland-Yutani, la empresa que los tiene trabajando como esclavos. Para esto intentarán reactivar una estación espacial abandonada que los llevará a otro planeta. Sin embargo, no saben que la misión de la estación Romulus/Remus fue capturar al xenomorfo culpable de atacar a la nave Nostromo. 

Tomar una franquicia de la magnitud de Alien, deriva en una ardua tarea. Se imponen las obligaciones de ser fiel a las bases, que llevaron a sus anteriores entregas a ser lo que fueron y al mismo tiempo generar algo nuevo. Por no nombrar el hecho de tener que dejar una marca autoral, como la firma de un pintor renacentista en un fresco. 

Sin embargo, Fede Álvarez en los papeles parecía una persona idónea para este rol. Y vaya si cumplió con las expectativas. Consigue retomar la esencia de la primera entrega de Ridley Scoot, la claustrofobia, el miedo a la otredad peligrosa, la distopía capitalista. Y los momentos de acción espectacular que James Cameron consigue en “Aliens”. Todo esto, sin descartar los fundamentos del lore estipulados en las últimas precuelas. Sumado a un último acto a lo Álvarez. 

Algo que suele pasar con nuevas entregas de sagas viejas, sobre todo en lo que refiere a ciencia ficción, es que la tecnología del pasado suele parecer más moderna. Los métodos de producción de la industria cinematográfica cambiaron, los efectos suelen realizarse de otra manera y, no estoy descubriendo nada nuevo, se nota la diferencia. Alcanza con ver “Prometeo” o “Alien: Covenant”. 

Si bien esta entrega sería temporalmente posterior a “Alien: el octavo pasajero”, tomaron la decisión de mantener la tecnología de la misma manera. Las armas, las naves, las interfaces de software, logrando una conexión total con su universo, una sensación de vintage moderno que se agradece. Hace que todo se vea más similar a una Commodore 64, que a una Macbook Pro. Todo esto queda descartado cuando hablamos del xenomorfo, que cada entrega logra que su espectacularidad crezca exponencialmente.  

Cuando un director toma algo que ama, se nota. Lo que James Gunn es al cine de superhéroes, Fede Álvarez es al cine de terror. Por eso puede llevar tomar el mito del xenomorfo y estirar los límites, las fronteras de los posible ahora están un poco más lejos. Lo mismo con las metáforas sobre el sexo, madre/padre, falo/vulva que suelen tener las entregas de Alien, aquí están llevadas al extremo de la explicitud. 

“Alien: Romulus” de Fede Álvarez es un tornado de aire fresco, para una franquicia que venía de capa caída. Volvió a la base de las primeras entradas, tomando solo lo útil de las precuelas. Con esto, es posible que vuelva a posicionar a la Saga Alien en el lugar del que nunca debió abandonar. Estar en boca de todos, no solo de los famosos amantes del género. Ojala consiga lo que Dan O’Bannon, Ronald Shusett, H. R. Giger y Ridley Scott generaron en el público allá por 1979.

Calificación.

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación

“Alien: Romulus” de Fede Álvarez es un tornado de aire fresco, para una franquicia que venía de capa caída. Volvió a la base de las primeras entradas, tomando solo lo útil de las precuelas. Con esto, es posible que vuelva a posicionar a la Saga Alien en el lugar del que nunca debió abandonar. Estar en boca de todos, no solo de los famosos amantes del género. Ojala consiga lo que Dan O'Bannon, Ronald Shusett, H. R. Giger y Ridley Scott generaron en el público allá por 1979.

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Francisco Mendes Moas

Estudio, hago y escribo sobre cine. Mi relación con el séptimo arte siempre peligra con convertirse en una peligrosa adicción.

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