
En esta obra, la aventura y el valor de luchar por los sueños guían a Manuelita, hoy ya, una heroína nacional. El emblemático personaje creado por María Elena Walsh nos invita a un viaje a través del mundo desde su terruño en Pehuajo donde conoceremos a sus padres y presenciaremos nada más ni nada menos que su nacimiento. Iremos descubriendo que la motiva y que pasos va a hacer, un poquito caminando y otro poquitito a pie, para ir cumpliendo esos sueños con las distintas dificultades que se le presentan.

Turkestán, España, París y Japón, todos estos lugares tendrán a los personajes del cuento de “Manuelita, ¿donde vas?” sorprendiendo a la protagonista para ayudarla o compartir su aventura. Los Patapiedra, Los indios Ranqueteles, el duende Ni Fu Ni Fa y la Gata Cachimba, entre otros. Estos dos últimos, cabe mencionarlos especialemente porque, son los más aplaudidos y quienes secundan a Manuelita de forma más que especial en su gran recorrido. Podriamos decir que son los encargados de llenar de risa el teatro cuando el guión lo requiere y quienes más divierten a los niños. Excelentemente interpretados junto con la actuación estelar de Loli Basualdo, la manuelita elegida entre más de 500 postulantes para encarnar a la tortuga más famosa de argentina. La delicadez y el entusiasmo con que son cuidadas las interpretaciones de cada uno de los personajes sorprenden gratamente.

La Fundación Maria Elena Walsh – Sara Facio apoya el proyecto y es quién homenajea el legado de esta obra tan querida en la cultura argentina. Que es tratada verdaderamente a la altura, al detalle y con la dedicación que se merece. La producción con Galaxias Creativas, cuenta con el apoyo del Complejo Teatral de Buenos Aires y Carlos Mentasti (Quién llevó a Manuelita al cine de la mano de Manuel García Ferre en 1999). Se destaca también el aporte de Sandra Mihanovich siendo la voz en off que acompaña y desde lo técnico el vestuario, la escenografía (con un estudio de streaming de Radio Quelonio y la música aportada por Lolo Micucci que aporta versatilidad atravezando varios géneros.

“Manuelita, mi casa es el mundo” nos invita, en definitiva, a animarnos a luchar por nuestros sueños y saber que aunque sea despacito (un poquito caminando, otro poquitito a pie) con esfuerzo, todo se logra. Además es una obra tan transversal generacionalmente que hace realidad la frase de que todos tenemos ese niño interior que claramente nos hace salir tarateando la canción “Manuelita, vivía en Pehuajo…”





