A tan solo una semana de su estreno, Charlie y la Fábrica de Chocolate celebró su función de prensa en un Teatro Gran Rex colmado, consolidándose como el gran fenómeno teatral de la temporada. Con más de 40.000 entradas vendidas, la producción reunió a destacadas figuras del espectáculo, los medios, la cultura y las redes sociales, que fueron testigos de una de las apuestas más ambiciosas del teatro musical argentino.

La noche estuvo marcada por la emoción, las risas y una impactante puesta en escena que culminó con una ovación de pie para todo el elenco encabezado por Agustín “Rada” Aristarán, Mery Del Cerro y Sebastián Almada, junto a los más de 20 artistas que forman parte de esta superproducción.
Charlie y la Fábrica de Chocolate continúa su exitoso paso por el Teatro Gran Rex, donde cientos de personas ya disfrutaron de una experiencia única para toda la familia que combina humor, emoción, música y una puesta visual impactante para hablar de temas profundamente actuales: el deseo, el consumo, la ansiedad por ganar y la importancia de no perder la capacidad de imaginar. Las entradas están a la venta a través de TuEntrada.com y en la boletería del teatro.
De qué se trata Charlie y la fábrica de chocolate
Charlie es un chico que no tiene casi nada, salvo una imaginación feroz y una capacidad bastante absurda de seguir creyendo cuando todo alrededor insiste en decirle que no.
Del otro lado está Willy Wonka: un genio, un empresario, un niño, un monstruo encantador, un artista encerrado en su propia creación. Alguien que fabricó el mundo más dulce de todos, pero que hace años dejó de saber qué hacer con la humanidad.
Cuando Wonka esconde cinco tickets dorados en sus chocolates, el mundo entra en una especie de delirio azucarado. Aparecen chicos desmesurados, padres más desmesurados todavía, cámaras, competencia, fama, ansiedad, consumo, capricho y deseo. Todos quieren entrar a la fábrica. Todos creen que van a ganar algo. Pero la fábrica no es exactamente un premio. Es una prueba. Un espejo. Una trampa.
Y en medio de ese parque de excesos, Charlie entra con su abuelo, su ternura y una pregunta secreta: qué pasa cuando alguien que no puede comprar sus sueños igual se anima a imaginarlos.
Una obra sobre la fantasía como acto de resistencia. Sobre esa posibilidad mínima, casi invisible, de que todavía exista una puerta para quienes saben mirar un poco más allá.





