Nada entre los dos marca el regreso de Juan Taratuto luego de No negociable y la ya lejana Me casé con un boludo. Pero esta vez deja un poco más de lado la comedia tradicional para acercarse a un drama romántico bastante más incómodo y reflexivo, una historia que busca dejar varias preguntas en sus espectadores.
La película sigue a Mechi (Natalia Oreiro), una mujer que lleva más de veinte años casada con Kato (Peto Menahem), en una relación completamente desgastada pero sostenida por la rutina y la familia que construyeron juntos. Por otro lado está Guillermo (Gael García Bernal), un hombre económicamente acomodado, aparentemente estable y sin grandes conflictos visibles, aunque profundamente desconectado de la vida que lleva.
Ambos terminan coincidiendo en un viaje laboral de urgencia a México tras una intoxicación relacionada con los productos de la empresa donde trabajan. Lo que comienza como un encuentro casual rápidamente deriva en una aventura que los obliga a cuestionar sus relaciones, sus deseos y el lugar que ocupan dentro de sus propias vidas.
Algo interesante de la película es que plantea una mirada bastante realista sobre las relaciones largas, alejándose del típico esquema donde hay un “bueno” y un “malo”. Acá la historia trabaja más sobre personas atrapadas en zonas de confort que lentamente terminan asfixiándolas. La rutina, el desgaste emocional, la necesidad de sentirse vistos nuevamente y la búsqueda de algo distinto son temas que aparecen constantemente, tanto de forma directa como en pequeños detalles.
Las actuaciones de Natalia Oreiro y Gael García Bernal funcionan muy bien dentro de esa dinámica. Ambos logran construir una química natural, especialmente en los momentos más íntimos o incómodos de la historia. Taratuto también mantiene ese tono ligero que siempre caracterizó parte de su filmografía, aunque acá el humor funciona más como una herramienta para aliviar tensiones y no como eje principal.
Donde quizás la película divide más al público es en su ritmo y en la manera en que aborda ciertos conflictos. Hay momentos donde el relato parece guardarse cosas y deja varias situaciones abiertas a interpretación, algo que puede resultar interesante para algunos espectadores, pero frustrante para otros que esperen respuestas más claras o una resolución más tradicional.
En síntesis, Nada entre los dos es una película pensada para un público bastante específico, quienes hayan atravesado relaciones más largas o conflictos emocionales similares a los que plantea la historia.
Probablemente, una audiencia más joven o menos conectada con esas experiencias encuentre más preguntas que respuestas, pero justamente ahí parece estar parte de la intención de la película, incomodar y dejar espacio para la reflexión, ya que no busca mostrar un amor idealizado ni personajes perfectos, sino vínculos mucho más humanos.
FICHA TECNICA:
Dirección: Juan Taratuto
Guion: Juan Taratuto y Matías Scartascini
Elenco: Natalia Oreiro, Gael García Bernal, Peto Menahem, Pia Watson
Fotografía: Julián Ledesma
Música: Martín Rivero y Hernán Segret
Edición: Pablo Barbieri Carrera y Lautaro Colace
Producción: Cimarrón Cine, Concreto Films, Particular Crowd
Duración: 95 minutos
Género: Drama romántico / Comedia dramática



