Por segundo año consecutivo Brasil viene dando que hablar en el mundo del cine, primero con Aún estoy aquí y ahora con El agente secreto. Ambos films lograron destacarse en la temporada de premios y consolidar la presencia del país en el circuito internacional. Protagonizada por Wagner Moura, Robério Diógenes, Maria Fernanda Cândido, Tânia Maria y Gabriel Leone, y dirigida por Kleber Mendonça Filho, la cinta brasileña recorrió el mundo con gran recepción y ahora se encuentra disponible en MUBI.

Ambientada en el Brasil de 1977, en plena dictadura militar, la película sigue a Marcelo (Wagner Moura), un hombre que vuelve a Recife con la intención de reencontrarse con su hijo, pero que rápidamente deja ver que está escapando de algo. A partir de ahí, la historia se va armando de a poco, entre identidades ocultas, persecuciones y un contexto donde la violencia y la corrupción están siempre presentes.
Mendonça Filho no apuesta por un relato lineal ni cerrado. La película avanza con desvíos, saltos en el tiempo y situaciones que, en un primer momento, pueden parecer desconectadas, pero que terminan encontrando su lugar. Más que apoyarse en la acción, lo que sostiene todo es el clima: una sensación constante de incomodidad, de que algo puede pasar en cualquier momento. En ese recorrido, la película se mueve entre el thriller político y el drama.

Uno de los aspectos más interesantes está en cómo la película retrata ese entramado social. La violencia no aparece únicamente en su forma más explícita, sino también en lo estructural: en la burocracia, en los vínculos, en las pequeñas dinámicas de poder. Al mismo tiempo, hay lugar para lo humano, para los gestos de solidaridad y para ciertos momentos donde el relato baja la intensidad y permite ver a los personajes desde otro lugar. Esa combinación es la que termina de darle espesor a la propuesta.
La reconstrucción de época es uno de los grandes aciertos del. Hay un trabajo muy cuidado en la ambientación, en el uso del color y en la construcción de los espacios, que no solo sitúan al espectador en un tiempo y lugar determinados, sino que también contribuyen a generar esa atmósfera densa y por momentos opresiva.

El agente secreto es una película que no busca ser fácil. Se toma su tiempo, se abre en varias capas y no da todas las respuestas de inmediato. Pero en ese camino encuentra su mayor fuerza: una forma de contar que apuesta más por generar sensaciones que por explicar y confirma a Kleber Mendonça Filho como una de las voces más interesantes del cine latinoamericano actual.




