
Winston Gooze (Peter Dinklage), un empleado de limpieza de la fábrica BTH de Tromaville queda a cargo de su hijastro Wade (Jacob Tremblay) tras la muerte de su madre. Mientras maneja el problema de ser padrastro de ese niño se entera de que no solo lo aquejan las deudas sino tambien una enfermedad que con suerte le dé un año de vida. Decidido a buscar una solución va a ver al magnate de su empresa Bob Garbinger (Kevin Bacon) y solo recibe burlas y rechazo. La última opción que le queda es robar el dinero directamente, con la mala fortuna de que se cruza a (Tailour Page) una periodista/agente secreto que busca desenmascarar a la organización con el daño ambiental que están realizando, la corrupción y lo dañino de sus productos contra la gente. Cuando Winston es atacado por una banda de asesinos y arrojado a los desechos tóxicos, la combinación con su condición da como resultado a, Toxie. Un superheróe con fuerza sobre humana y un trapeador con ácido y un áspecto absolutamente deforme pero con buenas intenciones aunque sus métodos incluyan las muertes más escabrosas y disparatadas posibles.

El gore y la comedia en perfecta conjunción más guiños a la película original de 1984. El emblema del estudio Troma que sirvió de saga de películas y convirtieron a Toxie en un personaje de culto. Llegando a tener su propia serie animada (The Toxic Crusaders), videojuegos y hasta un show en Broadway. Este “nuevo comienzo” está claramente a la altura. Tal vez el inicio es un poco largo pero se siente como una clásica película de origen de superheroes, todo eso se descomprime ante el primer gag gore que destraba todas las risas contenidas de la sala. Advertencia, si vas sin saber la historia y todo el lore de este simpático personaje posiblemente no te atraiga o consideres desmedido el recurso, pero si sos fan de esa mezcla de cine independiente y bizarreada adrede con las clásicas estéticas exageradas saldras con risas aseguradas porque el guión es entretenido. Es una película para darle una chance y que lleve buen público las primeras semanas para poder conservar las salas.

Tripas saltando en toda la escena, el Sin Censura del Poster lo avisaba. Pero también hay una historia de paternidad y amor, mensaje ambiental y de justicia. Entre todas esas conjunciones oscila El Vengador Tóxico sin abandonar el fan service para la fanaticada que transformó a Toxie en una figura de culto y un símbolo del llamado Cine B. Sumado a un reparto de lujo gracias a la asociación de Troma con Legendary: Nuestro conocido “Tyrion Lanister” hace un gran papel en toda la variedad de escenas. Lo mismo para “Legolas” en un rol de malvado, imitando (adrede según entrevistas) a cierto criminal pinguinesco de Ciudad Gótica (¡Télefono para DC!). Un Kevin Bacon, haciendo un gran villano y llevandolo al límite solo por diversión. Todos respetando la película y comprometidos, le da ese plus de ternura necesario y que hace al cine verdadero. En sintesís, una apuesta real en todo sentido.





