La muerte de un comediante (2025) Critica

Se presentó durante el festival de cine internacional de Mar del Plata

La muerte de un comediante” marca el debut como director de Diego Peretti, quien además protagoniza y coescribe una historia íntima y original. El film sigue a Juan Debré, un actor que, tras un diagnóstico terminal, viaja a Bruselas —la ciudad del cómic que marcó su infancia— para reencontrarse con su esencia y enfrentar su final con autenticidad.

La propuesta propone un tono melancólico, con referencias a los cómics y al género de misterio. Es así, como Peretti logra una atmósfera única, con momentos que parecen sacados de una viñeta, donde la muerte se vuelve más excusa para hablar del arte, la identidad y el legado.

La libertad creativa del proyecto, financiado por miles de personas que creyeron en él, es algo a destacar. Esa independencia se siente en cada decisión estética,planos contemplativos, ritmo calmo y una puesta que privilegia la emoción antes que la fórmula.

En el plano técnico, la fotografía, a cargo de Gustavo Biazzi, se convierte en una extensión del estado emocional del protagonista, los contrastes entre luces y sombras retratan la lucha interna de Debré entre la vida y la resignación.

El sonido, también actúa como otra extensión de los pensamientos del protagonista, con piezas que van desde un estilo de jazz, al western o música clásica. Le dan vida al viaje introspectivo del personaje y la aventura que se le anteponee.

En definitiva, “La muerte de un comediante” es una obra sensible, sincera y única. Una ópera prima que combina humor, nostalgia y humanidad, con una voz propia dentro del cine argentino.

Federico Pilarche

Apasionado por los pixeles desde el juego de Felix para NES.

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