Este largometraje, producida por Darle Atomos, nos ofrece una historia, en principio hermosa, pero que luego se torna cruda y dolorosa. Con la dirección de Samot Marquez, nos encontramos con un film que utiliza la música y el arte como herramienta para transmitir la idea central que te deja pensando y cuestionando. Se podría decir que son dos películas diferentes, que se interconectan de una forma prolija y coherente.
La historia se centra en nuestros dos protagonistas, Jazmin (Clara Kovacic), una chica que tiene dificultades para conectarse con los demás y Nicolas (Pablo Legeren), que forma parte de una banda a la cual ya no se siente feliz. Ambos comparten una relación única y particular, y sus destinos, entrelazados, ya están marcados.

Esta película tiene una interesante manera de transmitir cuál es el tono inicial. Esto lo apreciamos desde el momento en que aparecen, de a poco, cada letra que nos titula el nombre de la película que vamos a ver. Los colores, las tomas, las escenografías, la luz y la música, herramientas fundamentales, nos transmiten tranquilidad, paz y alegría. En ese momento uno cree que puede imaginarse por donde va la historia, pero la realidad es que no.
El diálogo, uno de los puntos fuertes, nos deja muy en claro cuál es la idea central de la película. Con los contantes cuestionamientos que se hacen los protagonistas, acerca del significado de la felicidad, la vida y la muerte, el largometraje te lleva a preguntar sobre la existencia del destino; si la vida de cada uno está predeterminada; sobre lo que hay más allá de la muerte y cómo reaccionaríamos a la pérdida de alguien cercano.
La crudeza con la que se presenta la muerte de uno de los protagonistas transforma por completo la película, todo lo mencionado desaparece, la tranquilidad y la felicidad se esfuma. Esos colores llamativos, la música e inclusive la luz deja de existir, todo se entristece y esta historia pasa a ser una de dolor y venganza. El vacío que se genera mientras que uno ve como se desarrolla el desenlace final se debe gracias a la actuación, que permite que todo eso tenga un impacto significativo para el espectador.
En líneas generales, Jazmín es una película que está bien escrita y dirigida. Tiene una historia particular y diferente que logra desarrollarse gracias a las tomas, la música, los diálogos, las actuaciones y los constantes cuestionamientos que deja pensando al espectador, inclusive una vez finalizada esta.
El largometraje, que cuenta con las actuaciones de Pablo Legeren, Clara Kovacic, Florencia Fernandez Velasco, Facundo Salomon, Agustin Olcese, Santiago Fernandez, Romina Pinto y Brian y se va a estar proyectando en la pantalla grande del Cine Gaumont los viernes 18/7, 25/7 y 1/8.




