Pasaron 20 años desde que se programó esta película por primera vez en un BAFICI. En este nuevo foco sobre Pere Portabella, que organiza el festival, los espectadores podrán ver nuevamente “Vampir-Cuadecuc”. Contará con una nueva función el jueves 23/4 a las 17:20 en las salas de Cinépolis Recoleta.
Portabella se mete en el rodaje de “El conde Drácula” de Jesus Franco, con una cámara de 16 mm. Interviniendo la narrativa clásica del film comercial, violenta la imagen capturada, modifica el sonido con ayuda de Carles Santos. Y el resultado es una película única e inigualable.
En esta película, la cámara pareciera no registrar imágenes, sino cazarlas. Siempre al acecho de lo que vendrá. Lo cual, no significa que tengamos ante nosotros un backstage largo, como se podría pensar en un primer momento. Es una película por mérito propio.
La imagen es mutilada del color, lo cual al tratarse de una película de la Hammer multiplica su valor. En otros momentos además, el contraste es es llevado hasta extremos considerables, desfigurando la figura humana y convirtiéndola en manchones blancos y negros. Cazando también imágenes del detrás de escena, como la bella toma de Christopher Lee leyendo el final de la novela Drácula a cámara.
Los diálogos son completamente extirpados, la banda sonora arrancada. Se cambian por lo que Carles Santos creyó que iba mejor con lo que Portabella había grabado. Por momentos ruidos que se repiten hasta el límite del hartazgo. Más que en disonancia con la imagen, colisionando contra ella, buscando sacar chispas.
“Vampir-Cuadecuc” de Pere Portabella es un producto único en su especie. Grabada de manera clandestina, sin los permisos que solicitaba el régimen franquista, sienta un antes y un después en el cine español.




