Un Cabo Suelto – Crítica

Una película de Daniel Hendler donde la búsqueda de identidad, el amor y la camaradería irán dejando "cabos" para formar algo nuevo. El límite fronterizo entre Uruguay y Argentina como escenario para una persecución con gags y torpezas al filo de la ley

Un Cabo suelto es una película dirigida y escrita por Daniel Hendler, una producción Uruguayo-argentina-española, filmada entre la frontera de Argentina y Uruguay. Se narra la huída de un cabo de la policía argentina frente a sus superiores que no sabemos aún pero por esa primera secuencia se presume que cometieron algún ílicto y que este compañero vió algo de lo que no quiso participar. A través de esa toma de persecusión se empiezan a contar los hechos previos para ir explicando porque la historia llegó hasta ahí.

Con una sólida actuación de Sergio Prina, como “Santiago Pallares” el Cabo errante que huye de sus superiores, construye un personaje empático y que se va armando de distintas artimañas para ir sorteando los obstáculos que le van surgiendo en su escape. Siempre al filo de ser descubierto o al margen de la ley lo que contrasta con su vestimenta de policía pero también le da esa fuerza a esa narrativa de un agente que por hacer las cosas correctas ahora está “del otro lado”. Por momentos rozando lo inverosímil pero sostenida por un ritmo propio que mantiene cierta tensión y te deja espectante.

Con Pilar Gamboa como coprotagonista interpretando a “Rocío”,con quien nuestro perseguido encuentra el amor en el Dutty Free de la frontera. Donde se empieza a ver una de las claves del largometraje, el juego de palabras: Un cabo suelto, como los cabos que el protagonista va dejando sueltos en su recorrido y que de alguna manera irá retomando o usando a su favor y el ser justamente un cabo de las fuerzas de seguridad. Ahí también se dará la charla de “Tropicana – Cana” con Gamboa, a quien Hendler conoce bien ya que comparten elenco en División Palermo. En este caso el director elije no participar ni siquiera con un cameo, hablando en su totalidad con su rol de conductor y guionista de la historia como elección. Eso de trabajar con amigos es algo que el director valora mucho en su trabajo. También está en el film Cesar Troncoso como un abogado que asesora al protagonista, y con quien Hendler ya trabajo en otra de sus películas: “Norberto apenas tarde”.

La amistad juega un rol importante dentro del film. El protagonista va forjando vínculos en base a pequeños gestos o camaradería. Claro también empieza a mostrar y a demostrar sus habilidades en la producción de quesos o “la industria láctea” como el dice. Esto ya se había dado en su primer encuentro con el músico Alberto “Mandrake” Wolf, interpretando al dueño del puesto de quesos en la ruta donde se verá la verdadera pasión de Santiago con los quesos, algo que viene de familia. Primero usando su portación de uniforme como controlando la salubridad de los productos pero luego será descubierto por este personaje y será quien también ayude a formar cierta comunidad de ahora en más en la vida de Santiago.

El inicio de uniforme juega otro rol porque el personaje va utilizando a su favor su vestimenta o su “vieja vida” primero para conseguir comida y luego cuando tiene que ir desprendiendose de esa ropa es como que de a poco se va “aclimatando” a la nueva vida y a las nuevas costumbres del territorio. Mostrando como las diferencias con por ejemplo la manera de tomar mate o los estilos musicales son también una búsqueda de identidad, donde Hendler deja de manifiesto esa dualidad que claramente sabemos que forma parte de su cotidianeidad pero también mostrando que esas diferencias pueden unirse para formar algo nuevo. Esa es la búsqueda sin muchas pretensiones del título que lo cumple de manera simple y entretenida

 

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