“Rimini” de Ulrich Seidl. Crítica.

En exclusiva por MUBI.

Estrenada originalmente en la Berlinale 2022 dentro de la Competencia Oficial, “Rimini” fue el film que, tras seis años de ausencia, trajo nuevamente a la gran pantalla al director austríaco Ulrich Seidl conocido por la trilogía “Paradise” (2012). Este nuevo proyecto cuenta con guion de su autoría en conjunto con Veronika Franz y está protagonizado por Michael Thomas (“Hidden Reserves”, 2006), en el papel de un cantante en decadencia que buscar emendar los errores de su pasado, personaje que por momentos recuerda al de Mickey Rooney en “El Luchador” (“The Wrestler”, 2008), film dirigido por Darren Aronofsky, tanto por su aspecto físico como en su búsqueda de redención.

Richie Bravo (Michael Thomas) es un cantante melódico que años atrás fue todo un sex symbol y que ahora vive aferrado a ese éxito que fue, pero que ya casi nadie recuerda. Su vida actual se divide entre el alcohol y algunos shows poco concurridos en hoteles y bares de la ciudad de Rimini, al norte de Italia donde actualmente vive. La muerte de su madre logra un paréntesis en su presente y lo lleva de vuelta a su ciudad natal por un breve lapso y con ese viaje un reencuentro con varios recuerdos. La aparición de su hija, a quien no ve desde hacía años, hará que todo su mundo se tambaleé y tratará de reparar el dolor y ausencia que provocó.

“Rimini” es un film provocador, que no solo se queda en la cuestión padre-hija sino que aborda temas como la soledad, la sexualidad y las adicciones, trasportando al espectador hacia lo más oscuro del personaje principal. Bajo un ritmo lento y cuidado el realizador va quitando las capas de la cebolla hasta llegar al corazón de Richie, un hombre que pareciera no necesitar a nada ni a nadie, pero que finalmente demuestra que es una persona con muchas cuestiones sin resolver.

Michael Thomas aborda su personaje de forma soberbia, entregando un Richie duro e indestructibe, pero a su frágil e inseguro. El resto del elenco se completa con una gran Tessa Göttlicher, en el papel de la hija de Richie, que regresa a su vida repleta de rencor, Claudia Martini como una de las tantas amantes del protagonista e Inge Maux como su fanática número uno que lo sigue a todo show que pueda y quien no dudará en entregarse a él.

El film cuenta con un apartado técnico muy destacado, en la que sobresale el montaje de Monika Willi. La editora nominada al Oscar por “Tár” (2022) y responsable de obras de arte como “La cinta blanca” (“The White Ribbon”, 2009) o “Amour” (2012) ambas de Michael Haneke, aporta un ritmo cautivador, en el que a paso lento y seguro va desarrollando una historia intimista.

“Rimini” es el claro ejemplo de lo que la destreza de un director puede hacer con una historia ya contada anteriormente. Un film reflexivo, profundo y por momentos agobiante. Puede verse desde este mes, en exclusiva por la plataforma MUBI.

Calificación

Dirección
Actuaciones
Guion
Edición
Fotografía

“Rimini” es el claro ejemplo de lo que la destreza de un director puede hacer con una historia ya contada anteriormente.

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