“Retratos fantasmas” de Kleber Mendonça Filho. Crítica.

La historia de vida de un cinéfilo es, a la vez, la historia del cine.

La melancolía por el pasado rondó muchas de las tramas de las películas presentadas durante el 38º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Tal vez el caso más extremo lo presenta Kleber Mendonça Filho, con “Retratos fantasmas”. Al director de Aquarius (2016), le quedan dos funciones más. Este sábado 11 a las 19:50 hs en el Paseo Aldrey (Sala Aldrey 2). La última mañana domingo 12 a las 19:50 hs en la misma sala. 

La mamá de Kleber compró una casa en Recife para vivir. Aquí comienza la historia, ya que la señora no sabía que este hogar se convertiría, a través de los años, en escenario de muchas de las películas de su hijo. Mostrándonos la historia de la casa y sus múltiples transformaciones. Lo que se expande al exterior de la casa. A los cines, o lo que queda de ellos. Donde un joven Kleber Mendonça Filho pasaba sus días y cultivaba su amor por el cine.

Nada ni nadie, puede escapar del implacable paso del tiempo. Recife da muestra de esto. El centro, atravesado por el río, que antes era el centro neurálgico de la cultura de la ciudad, ahora se encuentra en lento abandono. La gente, al igual que el dinero, prefiere dirigirse al sur de Recife. Por lo que, de la infancia de Kleber Mendonça Filho poco queda.

Su casa sigue ahí, al menos el esqueleto de la misma. Ya que tras múltiples remodelaciones, no queda mucho del departamento original. Lo mismo sucede con los varios cines que había a mediados del siglo pasado. En la actualidad solo quedan los cascarones. Unos sucumbieron ante la bancarrota, seguramente vencidos por los multisalas y el cambio a la tecnología digital. Otros se convirtieron en templos evangélicos. Salvo uno que ahora es sala pública y mantiene vigente su historia. En donde vemos una breve aparición de Lucrecia Martel viendo una película. 

Kleber Mendonça Filho es víctima del paso del tiempo también. Con amor recuerda, lamenta la pérdida de los icónicos cines y entiende que parte de la historia se fue con ellos. Los “Retratos fantasmas”, son lo único que queda en la memoria de quienes vivieron esos tiempos. Salvo que ahora, por suerte, tienen una película que los sostenga y mantenga vigentes. Para que la memoria nunca se pierda, ni se destruya.

Francisco Mendes Moas

Estudio, hago y escribo sobre cine. Mi relación con el séptimo arte siempre peligra con convertirse en una peligrosa adicción.

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