“Recuerdos del mal” de Gabriel Musco. Crítica.

Recuerdos del Mal es una película argentina de terror y suspenso, dónde lo extranatural toma un papel fundamental para explicar la obra, y sorprender completamente.

En un pequeño pueblo de una Provincia Argentina, una joven estudiante de medicina es contratada por una mujer para que cuide de su madre, que está postrada en su cama y tiene problemas de memoria. Es una mujer anciana, Amalia, y la hija de la señora le señala a la joven estudiante, Laura, las pastillas que le debe dar sin saltearse bajo ningún punto de vista, además de otras tareas.

La película ya se presenta tenebrosa desde el primer momento, con audios cruzados que son escuchados, pareciera ser por un espía, y la música de suspenso en casi todas sus escenas.

Además, particularmente, el director utiliza un color típico de estas películas, parece siempre nublado, desolado, gris, sin mucho contraste.

Las actitudes de Amalia alarman un poco, se desespera, le pregunta quiénes son a Laura y a su hija, grita, se enoja, y después se calma. Lo que sienta Laura en un primer momento es la angustia de ver a una señora al un grado de Alzheimer.

La historia cambia cuando, al tratarse de una casa un tanto precaria, Laura no puede cargar su teléfono, se le apaga, no escucha las alarmas y se duerme. Es decir, se saltea varias pastillas, y Amalia se levanta de la cama, enojada, y le pide comer carne, se lo pide de una manera un poco diabólica, cómo si quisiera comer mucha carne, da la sensación como si quisiese carne humana.

El personaje de Amalia está muy bien realizado, porque es una señora muy grandota, imponente, realmente da un poco de miedo su presencia, y sus gestos la acompañan perfectamente.

Laura empieza a preguntarse, qué son esas pastillas que le estaba dando a Amalia, porque luego de salteársela, Amalia las tiró fuertemente al piso, asegurando que eran malas, que se las daba la hija para mantenerla encerrada.

Laura, completamente confundida comienza una investigación para saber qué droga estaban utilizando, si era para que recuerde, o, todo lo contrario.

En el medio de la investigación, Laura habla con la hija de Amalia, qué siempre se la veía en situaciones sospechosas, saliendo de un cuarto, cerrando con candado con algo de sangre en las manos, o no dando mucha información a preguntas de Laura, siempre parecía ocultar algo.

También aparece el personaje de Rubén, quién se presenta cómo un “amigo” de la familia que cuidaba la casa cada tanto, y se presenta sólo para preguntarle a Laura sobre las pastillas de Amalia, y asegurarse de que las haya tomado todas, desesperado, quedaba claro que a esas dos personas sólo le interesaba que Amalia tome esas pastillas, ahora, la pregunta es ¿para qué servían esas pastillas?

Rubén le dice, casi al pasar a Laura, que Amalia es médium, una persona que se puede relacionar con el “más allá”, que se puede comunicar con los muertos, algo que no le llama mucho la atención a Laura en ese momento, lo tomó cómo si le dijera que es vidente, algo que puede ser típico en muchos pueblos argentinos.

En su investigación, muy dramática, por cierto, con desesperación, llamadas y casi llanto, Laura descubre a través de un amigo médico, que esas pastillas son utilizadas para perder la memoria, lo contrario a lo dicho por la hija, mientras más pastillas tomaba Amalia, menos iba a recordar.

Laura comienza entonces, el “plan escape”, con Amalia, hace que se levante de la cama, y cuando están por salir, Amalia se inhibe, se pone mal, y se va para adentro, no sale, pero al mismo tiempo manifiesta sus ganas de salir.

Los últimos minutos son realmente desesperantes, están perfectamente musicalizados y filmados. Rubén llega a la casa, al igual que la hija de Amalia, enfrentando a la desesperación de Laura queriendo “salvar” a la mujer que cuida.

Laura se encierra en una habitación con Amalia, mientras, del otro lado, Rubén y la hija de Amalia intentan explicarle a la joven la situación.

Mientras esto sucede, muestran escenas pasadas dónde están Amalia, su hija y Rubén, realizando un ritual, dónde Amalia es médium, e intenta comunicar a Rubén con su padre fallecido, para despedirse. Esto evidentemente sale mal, y una especie de demonio aparece, y le pide “sangre” a Amalia. Luego de esto, ella no volvió a ser la misma, al parecer, Amalia quedó poseída por un espíritu maligno, y necesita esas pastillas para olvidar eso.

Mientras se cuenta esta historia, el tiempo real pasa, y Amalia recuerda, y se transforma, poseída por ese demonio. Sale de la habitación, y ahorca a su hija, para finalmente asesinar a los 3 protagonistas, a su hija, a Rubén y a Laura. Muestran partes de cuerpos sin mostrar las caras, y lo dan a entender de esa forma, dándole un final sorprendente a esta obra terrorífica, dónde no se espera una masacre.

En la última escena, para dejar un final “abierto”, Amalia es indagada por un policía, que la encontró divagando por el pueblo sola, y también vio a los 3 cuerpos muertos en su casa, le hace algunas preguntas para saber qué había ocurrido, y luego Amalia, para cerrar la obra, asesina también al policía.

Una película sorprendente, dónde la figura de Amalia comienza siendo tierna, de una señora a la que le dan una mala medicación y tiene problemas de memoria, pero que en los últimos minutos cambia radicalmente, al tratarse de una señora poseída por un demonio maligno y asesino.

Calificación

Actuación - 62%
Arte - 73%
Fotografía - 84%
Guión - 59%
Música - 81%

72%

La película genera un gran suspenso, sorprende con su final y obviamente, da un miedo espectacular

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