Juan Pablo Geretto regresa al teatro independiente con una pieza donde en sesenta minutos impregna de creatividad con su unipersonal a través de una revendedora de cosméticos. por Javier Erlij
Con un escenario repleto de naranjas es la excusa para acompañar el soliloquio del actor Geretto donde compone un personaje típico de pueblo chico, infierno grande, en el que el estigma y mandato de una madre autoritaria está presente en todo el relato.
Luego de haber interpretado su rol de una docente conservadora en “La maestra Normal” vuelve a ponerse los tacos, enfundarse en un ajustado vestido rosa y destilar en una hora una catarata de emociones, pese que en medio de la función haberse cortado la luz de la sala en medio de la función y seguir por más de 15 minutos casi a oscuras interpretando su rol.
El artista cuenta a través de su alter ego sus recuerdos de Galvez, provincia de Santa Fé.La punta de lanza del relato es que quedó seleccionada por mayor cantidad de ventas para participar de una convención de la empresa de maquillaje donde trabaja.
El tópico de la baja autoestima influida por su madre hace que no pueda escapar en el presente de su pasado y disfrutar de sus logros, en la mayoría de las ocasiones de su vida.
Una estrella con mirada agridulce nos devuelve a un excelente actor en un escenario del off.
La obra se puede ver en El camarín de las Musas los viernes y sábados a las 20 hs y a las 22 hs y la dirección es conjunta de Virginia Martínez y de Geretto.
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