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Edgardo Castro: “Mi deseo para el año que viene es ir a otras cárceles a mostrar la película”.

El director de “Las ranas”, Edgardo Castro, en el marco del Festival de Cine de Mar del Plata, dialogó en una entrevista exclusiva para Cine Argentino Hoy y “La Naranja Crítica”.

En la jerga carcelaria se hace mención de “rana” para referirse a las mujeres que visitan a hombres en prisión. La película bajo la dirección de Edgardo Castro retrata estos vínculos, y específicamente se focaliza en ´Barbie´, en el seguimiento de su rutina diaria, que abarca la crianza de su hija, el sustentarse económicamente y dirigirse a la cárcel para tener encuentros íntimos. por Entrevistador: Javier Erlij y en edición, Antonella Acevedo.

-Contamos un poco de la película y decimos… ¿cómo llegaste al Festival de Mar del Plata?

Castro: —La película trata de “las ranas”, a lo que en la agenda carcelaria se define como las mujeres que visitan a los internos, que no son necesariamente ni sus esposas, ni novias, ni concubinas, sino que los visitan y lo hacen meramente por amor, ya que tampoco cobran por tal acción. Cuando me llego esta historia me atravesó el alma, la fuerza y el poder de estas mujeres argentinas que son nuestras madres, hermanas, hijas. A partir de ahí hace como de tres años atrás comencé todo el recorrido de llevar adelante la producción.

Para mi es una ficción, toda la película está pensada -más allá de que trabajamos escenarios reales- con la consigna de crear una ficción. También darle la posibilidad para que puedan actuar a dos de tres de las protagonistas, que son actrices y fueron alumnas mías. Me parecía interesante hacer esa mezcla que veníamos probando de crear ficción y de seguir sosteniendo una línea delicada, logrando por momentos que la actuación sea tan orgánica, que parezca un documental.

-Te corriste un poco del registro que venias trabajando, con “La noche” o “Familia” de ser un poco más autorreferencial y ahora ya estás en otras historias, ¿ese va a ser tu camino de ahora en más?

Castro: —Sí, totalmente. Mi idea justamente es poder ir investigando cosas distintas. Son y no son autorreferenciales, tienen y no tienen cosas mías. Pero exactamente en “Las ranas” me parecía interesante salir del lugar de actor, y ponerme solo detrás de la cámara, llevar la ficción desde otro lugar.

Lo que me paso con esta producción es que era tan fuerte y real el universo, es decir, Barbie, nuestra protagonista, no es actriz, es la primera vez que actúa, entonces para mí era muy importante correrme del simple registro de que fuera un documental. Me parecía un desafío hermoso, para que todos los implicados podamos crear una ficción, y lo mismo con Nahuel, a él lo conocí cuando estaba en sierra chica, durante dos años fui todos los sábados cuando podía visitarlo. Me acuerdo que la segunda o tercera vez, le pregunte si él quería tomar el personaje, básicamente si “me hacía la segunda”, fue fantástico llevarle eso a alguien que está encerrado. Y para agregar más, yéndome un poco de tema, como me hizo sentí todo este año de encierro, con la cuarentena y demás, me travesaba el  alma cada vez que lo iba a visitar. Más allá de la película, se generan muchas cosas en los internos, como un aire a esperanza y eso me parecía que teñía la película con gran amor.

Me parecía un desafío hermoso, para que todos los implicados podamos crear una ficción. Fue fantástico llevarle eso a alguien que está encerrado, se generan muchas cosas en los internos, como un aire a esperanza”.

 

-¿Cómo hiciste para acceder a un penal de Sierra Chica, fue difícil cuando llegaste?

Castro: —Fue difícil, pero no imposible. Yo soy un poco inconsciente, mucho tiempo después cuando el proyecto ya estaba encaminado me di cuenta y recalculé: “¿cómo voy a filmar adentro de una cárcel?”, dije, estoy loco. Recién en esas instancias tome consciencia de lo difícil que podía ser y que la película podía caer, pero era importante rodar en esos espacios y escenarios reales. Fue mucho tema burocrático, pero gracias al director del penal y a dos juezas del tribunal del conurbano que me ayudaron, todo lo lleve de manera más alivianada. Pero bueno, surgen dolores de cabeza de vez en cuando, porque no es que solo con los permisos anteriores y el del interno es suficiente para ingresar al penal, sino que se precisan muchos otros.

Pero muy contento por el resultado y también por las personas que me encontré, hasta el personal del penal fue muy amable, de repente parecía un loco, entraba y salía de la cárcel 3 o 4 veces al día como si fuera mi casa.

Mucho tiempo después cuando el proyecto ya estaba encaminado me di cuenta y recalculé: “¿cómo voy a filmar adentro de una cárcel?”, dije, estoy loco. De repente entraba y salía de la cárcel 3 o 4 veces al día como si fuera mi casa”.

-¿Y el trabajo con los internos cómo fue, te aceptaron?

Castro:— Para mí fue hermoso y voy a estar agradecido toda la vida. Filmamos en un espacio común que es donde tienen las visitas, o sea era propiamente el sitio que más me interesaba. Y después en la cocina, con 4 hombres, quería que fueran los mismos que siempre estaban, y accedieron, así que fue increíble, eran muy amorosos, se comprometieron a full. Me acuerdo que un día yo llegué al rodaje y habían hecho facturas caseras, y me dijeron “Edgar, director, mira lo que hicimos” y para mí eso, por ejemplo, fue un recuerdo y un momento muy lindo. Quizá al principio si había más una cosa como “mmmm mejor no me filmes”  pero después todo aflojo, era interesante el amor que le ponían, cambiaban hasta las cortinas del sector donde estaban.

Mi deseo es que el año que viene –cuando toda esta locura de la cuarentena pase – ir a otras cárceles a mostrar la película.  Que otros internos vean la mirada que yo tuve, que al fin y al cabo es sobre el universo de ellos, que está muy lejano al mío, por eso también me llevo tres años hacerla.  

Mi deseo es que el año que viene –cuando toda esta locura de la cuarentena pase– ir a otras cárceles a mostrar la película”.

-¿Vas a esperar que pase la pandemia para estrenarla en sala?

Castro:— Sí, a mí me encantaría poder estrenarla en un sala y que vengan todos los implicados, actores y no actores, para poder compartir ese momento. Y haberla llevado al Festival de Cine de Mar del Plata fue devolverles a ellos un poco de todo lo que me dieron.

-¿Ahora estás trabajando sobre otro proyecto?

Castro:— Así es, estoy trabajando en una película pero no puedo decir con quien. Con “Las ranas” cierro de alguna manera esta trilogía de dar cuenta como nos relacionamos los seres humanos con nuestra soledad. Ahora actualmente ya estoy pensando en abordar una nueva trilogía que tenga que ver con el amor y el reencuentro de los seres humanos.

Estoy pensando en abordar una nueva trilogía que tenga que ver con el amor y el reencuentro de los seres humanos”.

-¿Y para el año que viene podría estar la primera?

Castro:— Puede ser, mi idea es poder filmar a mitad de año, con una gran actriz que no puedo decir el nombre, estamos hablando y tratando. El cine tiene que ver con eso, con el encuentro de los seres humanos.

Reviví la entrevista completa ingresando abajo en el link:

 

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Javier Erlij

Licenciado en Periodismo, Profesor para la Enseñanza Primaria, Técnico en Periodismo, Critico de Cine. CEO de Cine Argentino Hoy.

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