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“Deuda” Crítica. Recetas para todo

Con una duración de 75 minutos el periodista Alejandro Bercovich analiza, en su debut cinematográfico, la trayectoria del Fondo Monetario Internacional desde su fundación en 1946 hasta casi nuestros días. por  Juan Manuel Zeitler Varela

El propósito del film es claro: mostrar al Fondo como un ariete e instrumento de los países desarrollados (sobre todo los Estados Unidos) para implementar políticas de ajuste en los países menos desarrollados, desenmascararlo como la cara visible de la dominación política y económica de los fuertes hacia los débiles y ser el guardián de la enorme desigualdad que impera en el orden económico mundial.

La receta del FMI es cambiar préstamos económicos por la imposición (sutil o no) de la receta neoliberal (reformas laborales, privatizaciones, baja del gasto público, sistema impositivo regresivo, etc). El film también recorre la historia entre nuestro país y el organismo, así como dos de los últimos “experimentos” del fondo: Portugal y Grecia.

Y derrumba mitos como que el país se puede manejar como una empresa, la teoría del derrame o que achicar el Estado es agrandar la Nación.

Uno de los grandes aciertos del documental es la gran cantidad y calidad de entrevistados. Por suerte hay testimonios contrapuestos y hay algunos que argumentan que los países que crecieron después de desechar las recetas del FMI no lo hicieron por ese motivo sino que el vilipendiado fondo es el que puso las bases para el crecimiento. Insólito pero real (¿les suena a algo parecido a lo que ocurre en estos días en nuestro país?).

La realización cuenta con varias “perlitas”: uno de los cofundadores del FMI tenía tendencias comunistas, funcionarios aceptando presiones, una docente griega diciendo que a ella no se les paga las vacaciones anuales, la voz de Alvaro Alsogaray anunciando un acuerdo con el fondo, ex funcionarios del FMI aceptando que sus políticas son crueles pero insinuando que ahora viene un organismo preocupado por las consecuencias sociales de sus políticas, que el fondo trabaja en paralelo con los fondos de inversión, apoya a candidatos pro mercados, financia la fuga de capitales y les brinda información privilegiada a los acreedores.

La idea que sobrevuela al film es si son compatibles las políticas del fondo con el sistema democrático. Un esbozo de respuesta lo da el propio Bercovich: aún en las peores circunstancias siempre hay márgenes de negociación y se debe utilizar a nuestro favor las relaciones de fuerzas de ese momento. Creo que se despide con un leve optimismo. Ojala eso alcance.
Es un film interesante, pero lo veo más apuntado a un público no especializado en economía. Más allá de las mencionadas perlitas no creo que le agregue mucho a los economistas. Y aparte creo a la película le falta ese golpe de nocaut que sacuda cierto ritmo cansino y monótono.

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