El cine contemporáneo suele abordar la pérdida desde la solemnidad lineal del dolor, pero la última propuesta de Jimena Repetto decide dinamitar esas convenciones. Tras la muerte de su madre, Aura, la protagonista, recibe una revelación desconcertante por parte de Moon, un ángel adolescente que todavía parece no comprender del todo la trascendencia de su función celestial: ella es la reencarnación de Alfonsina Storni.

Convencida de que en esa identidad prestada encontrará las respuestas hacia la muerte y su propio destino, Aura toma decisiones drásticas: abandona su trabajo, se distancia de su marido e inicia un periplo que la sumerge en la lectura obsesiva de la poeta, la lleva a ingresar en la Facultad de Filosofía y Letras, y la empuja a viajar hacia la selva misionera asociada a Horacio Quiroga. Lejos de ser una huida caprichosa, esta inmersión mística es el inicio de un laberinto que, paradójicamente, la guiará a reencontrarse con quién en verdad es.
De esta manera, el film expone con notable lucidez que su directora no trata la pérdida desde el golpe bajo tradicional o el melodrama lacrimógeno, sino como una profunda crisis de identidad. El verdadero motor de la narración es ontológico: la necesidad de buscar en la literatura y en esa certeza mística una razón, un andamiaje o un relato necesario para seguir viviendo cuando el suelo cotidiano se ha derrumbado. La ficción se transforma aquí en un mecanismo de defensa vital; una mentira piadosa o un mito fundacional que la protagonista se autoimpone para procesar la ausencia.

En consecuencia, este dispositivo temático encuentra su perfecta traducción formal mediante un desfile de testimonios atípicos —fotógrafas, escritores, strip poets y hasta muertos que hablan— que coquetean constantemente con el aire del documental y el ensayo. En esta audaz combinación entre ficción y documental, las fronteras de la representación se diluyen de manera fascinante. Los protagonistas no solo se presentan ante la cámara para dar testimonio, sino que también comentan sus propias acciones en tiempo real, intentando corregir su momento ante el lente y manifestando explícitamente sus decisiones sobre la puesta en escena. Este juego metafílmico expone los hilos de la ficción y refuerza la idea de que la realidad y el duelo son, también, construcciones que se ensayan y se corrigen sobre la marcha.
Finalmente, el viaje existencial de Aura no concluye en la asimilación alienante de una vida pasada ni en el refugio del mito literario. Por el contrario, el desenlace radica en el abandono definitivo de la figura de Alfonsina para recuperar su propia corporalidad, su dolor auténtico y su presente descarnado. El valor principal de la obra da forma a un planteo inteligente, habitando en el uso preciso del humor sutil y la poesía visual para desarmar la solemnidad del duelo. “Requiem extraordinario” termina siendo, entonces, una radiografía tan excéntrica como conmovedora sobre la reconstrucción humana; un recordatorio de que a veces hay que encarnar fantasmas ajenos para poder volver a habitar el propio cuerpo.
Ficha técnica:
Título: Réquiem extraordinario (Argentina, 2026).
Dirección y guion: Jimena Repetto.
Fotografía: Sergio Musso.
Montaje: Néstor Adrián Alba.
Elenco: Laura Nevole, Nora Albajari, Martín Aletta, Fernanda Bercovich, Felipe Bianchi Doiz, Matías Broglia.
Duración: 68 minutos.
Estreno y recorrido: Selección Oficial de la Competencia Internacional de Ficción del Festival FICPBA (Mención de Honor – Premio Eva Landeck).



