Dos ejecutivos de marketing de una empresa de preservativos presentan un innovador diseño de su producto y buscan ser el sponsor del mundial de futbol en Brasil pero una serie de infortunios los convertirán en fugitivos y enemigos públicos de un país entero.

Todos los elementos que componen a Bolas Arriba son un atractivo en sí mismo para no perderse esta comedia: primero la dupla de protagonistas, la clásica pareja despareja que no se llevan bien y deben convivir, Mark Wahlberg a estas alturas tiene muchos éxitos dentro del género como Plan de Familia, Guerra de Papás y Ted, cada una de ellas con secuela incluida, mientras que Paul Walter Hauser tuvo un gran salto al trabajar con Clint Eastwood y siempre cumple con pericia su rol de acompañante. Peter Farrelly es el director de la ganadora del Oscar “Green Book” y creador junto a su hermano Bobby de clásicos modernos de la comedia como “Tonto y retonto” y “Loco por Mary” y a estas alturas “Farrelly” es sinónimo de comedia sin límites. Por último y no menos importantes tenemos a la dupla de guionistas Rheet Reese y Paul Wernick, las mentes detrás de “Deadpool” y “Zombieland”. Con todo esto, el proyecto es un gol asegurado, solo hay que empujarla dirían los futboleros. Pero también se puede errar.

Que la acción trascurra durante un mundial de futbol y tenga su estreno a menos de dos meses del verdadero mundial (que encima se realiza en Estados Unidos), deja la sensación de estar frente a un proyecto de apuro, con una búsqueda de venta del evento más que cinematográfica. Farrelly sabe imprimir la pasión por un deporte y lo demostró en la maravillosa “Fever Pitch” pero en esta oportunidad la representación del futbol se hace sin gracia ni adrenalina, todo se siente ridículo, incluso la intensidad de los hinchas. Quizás por eso el primer acto de Bolas Arriba es el más fallido. Pero no abandonen el estadio, porque entra el jugador estrella que lo cambia todo.

Luego del disparate que sucede durante el partido final, Brad y Elijah deben escapar del estadio para evitar ser asesinados y allí empieza la verdadera comedia con situaciones incomodas y desbordadas que recuerdan a los éxitos del director: la película se mete con pacientes en diálisis, con animales en peligro de extinción, con tráfico de sustancias, y como la estrella de toda esta incorrección está el villano caricaturesco creado por Sacha Baron Cohen en un trabajo sensacional.

Bolas Arriba cumple su objetivo gracias a un ritmo frenético y una sucesión de gags que nos remiten a muchas cosas, nada es original pero se disfruta sin exigirle demasiado. Además hay muchas conexiones con Argentina que funcionan como bonus para la región.




