El subgénero del slasher dentro del terror siempre fue difícil de refrescar. Varias de las franquicias más conocidas lo intentaron y no lograron demasiado impacto. Pero Scream es un caso aparte. Siempre encuentra la forma de aportar algo nuevo, tanto a su historia como a su desarrollo, sin perder lo que caracteriza al slasher ni la esencia de la propiedad.
Con Scream 5 y Scream 6 tuvimos un soft reboot o “Requel” según términos de la saga que funcionó de manera espectacular para acercar nuevas audiencias, con un elenco encabezado por Melissa Barrera y Jenna Ortega, pero sin dejar de lado a los personajes icónicos de entregas anteriores para los fans de toda la vida.

En esta ocasión, la dirección y el guion quedan en manos de Kevin Williamson, una figura clave dentro de la franquicia desde sus inicios. Williamson, creador del concepto original y guionista de la primera entrega, vuelve ahora también como director, lo que le da a la película un aire mucho más conectado con las raíces de la saga.
En cuanto a la historia, Scream 7 vuelve a sus bases, a centrarse en Sidney Prescott, quien intenta llevar una vida relativamente estable junto a su familia lejos del caos. Sin embargo, una nueva serie de asesinatos con el sello de Ghostface la obliga a regresar al centro del horror. Lo que comienza como un ataque más pronto se convierte en algo personal, conectando el pasado con el presente y poniendo en riesgo no solo a ella, sino también a su familia.

Esta nueva entrega retoma los elementos que le dieron frescura a ese relanzamiento, el equilibrio con el pasado, respeto por la obra original, volver a jugar con su legado, una historia más emocional y muertes más violentas. Y aunque potencia algunos aspectos más que otros, se sigue sintiendo renovada y encuentra su fuerza para diferenciarse.
Aunque esta vez apuesta más a la nostalgia que las anteriores, es justamente ahí donde encuentra algo “nuevo”. Volver a descubrir a estos personajes, cerrar arcos que habían quedado abiertos y rendir un respeto claro a las primeras entregas, pero con el ritmo y la energía que adoptó la saga en esta nueva era. Ver a Neve Campbell y Courteney Cox juntas de nuevo, junto a algunas sorpresas, es simplemente gratificante. La incorporación de Joel McHale como Mark Evans y de Isabel May interpretando a Tatum, elevan la propuesta, al poner a la familia de Sidney directamente en el centro del conflicto.

Donde la película pierde fuerza es con el resto del elenco, las compañeras de Tatum, interpretadas por McKenna Grace y Celeste O’Connor o Sam Rechner como el novio, e incluso Asa Germann como el vecino, no aportan demasiado ni logran tener peso real en la trama. El dúo de Chad y Mindy, de ultimas dos entregas, está de vuelta y, si bien tienen buenos momentos de su humor característico, ninguno resulta tan memorable.
En lo que respecta a lo técnico, Scream 7 cumple. Hay secuencias muy interesantes, planos bien ejecutados y un inicio potente para entrar de lleno. Todo acompañados por canciones que mantienen la impronta clásica de la saga y, obviamente, su icónico tema principal.

En síntesis,
Scream 7 no solo demuestra que la saga siempre encuentra cómo reinventarse y traer algo de frescura a su historia y al género, sino que la vuelta de varios personajes icónicos, junto con una narrativa más personal y cercana a las dos entregas anteriores, le sienta muy bien. La vuelta de tuerca final a la que nos tiene acostumbrados es bastante floja en comparación con otras, pero funciona, dejando una película sumamente divertida y fresca para cualquier fan de la saga o del slasher.
FICHA TÉCNICA
- Dirección: Kevin Williamson.
- Guión: Guy Busick, James Vanderbilt, Kevin Williamson.
- Elenco: Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Joel McHale, Mason Gooding, Jasmin Savoy Brown, David Arquette, Celeste O’Connor, Mckenna Grace.
- Género: Terror, suspenso.
- Duración: 114 minutos.
- País: Estados Unidos.
- Año: 2026.
- Distribuidora: UIP.



