La cultura nacional recibió una estocada ante la partida de un grande en sus filas como lo fue Horacio González. Dirigió la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” durante diez años, fundador del espacio Carta Abierta, autor de varias novelas, aguafuertes y libros de ensayos. Por Nito Marsiglio.
Participó del proyecto de las Cátedras Nacionales, entre 1968 y 1972, que fueron un movimiento de resistencia contra las sucesivas dictaduras de Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Alejandro Agustín Lanusse.
Dirigió la revista El ojo mocho, también integró Carta Abierta desde su creación en 2008 hasta diciembre de 2019 cuándo se disolvió; en 2004 y 2014 fue parte del Gran Jurado de los Premios Konex a las Letras Argentinas; desde marzo del 2019 fue director del sello Fondo de Cultura Económica para Argentina.

En el 2009 tuvo una participación como actor en la película “El Artista” de Mariano Cohn y Gastón Duprat, interpretando a un viejo senil, junto a Fogwill, Ferrari y Laiseca. En cine Horacio González también aportó su testimonio en “Familia Lugones”, la película de Paula Hernández.
Un siglo y medio de periodismo obrero y social, Lenguaje del ultraje, De la generación del 37 a David Viñas, El filósofo cesante, Las hojas de la memoria y El peronismo fuera de las fuentes, son algunas de sus publicaciones más destacadas, en una obra que abarca novelas, aguafuertes y textos de ensayo.

Alguien que escribió cosas del estilo: “No hay una corporación de intelectuales en ningún lado. Si hay diferendos sociales necesariamente deben construir distintos horizontes de expresión intelectual. No obstante, entiendo la vida intelectual como la creación de un estilo”.
“Ahora, Horacio ha muerto. Todos hemos perdido lo que cada uno recibía de él. En primer lugar, sus cualidades: paciencia, tolerancia frente a las exageraciones y los errores, excepcional capacidad para considerar lo que parecía oponérsele”, palabras de Beatriz Sarlo.




