El director suizo Stéphane Goël  conversó con Cine Argentino Hoy sobre su trabajo como realizador, su visión en particular en “De la cuisine au parlement (2012) “ uno de sus cinco registros exploratorios que van a darse en decimonovena edición DOC BUENOS AIRES en la categoría “Muestra Internacional de cine documental”. Por. Florencia Fico. 

Stéphane  Goël nace en Lausanne, es montajista, y elabora de manera autónoma piezas cinematográficas desde 1985. En el periodo de 1987 a 1993 se trasladó a Nueva York con la idea de seguir haciendo filmes. Su educación en el documentalismo fue con John Reilly Y Julie Gustafson en Global Village Experimental Centrer. Ayudó a distintos artistas y directores tales como: Nam June Paik, Alexander Hahn o Shigeko Kubota. Confeccionó varios audiovisuales poéticos previamente a dedicarse a largometrajes documentales. En su vuelta a Suiza formó parte del colectivo Climage donde sus piezas fueron directamente al cine y la televisión. 

Los documentales que presentará abrirán un revisionismo sobre sus filmes: Que viva Mauricio Demierre (2006), Prud’hommes (2010), De la cuisine au parlement (2012) Fragments du paradis (2015) e Insulaire (2018).

– ¿Por qué “De la cusine au Parlament” sigue atrayendo las opiniones públicas?

– Es una película hecha en el 2012 osea que ahora en el medio de éste movimiento de mujeres, lo que aporta hecha un poquito lo precede. Por supuesto es un filme que resuena hoy  describe una situación muy particular del sistema electoral suizo. Donde existe una democracia directa. La gente vota cuatro veces por año para modificar la Constitución para crear nuevas leyes. 

– Las voces populares, ¿qué transformación dieron en la creación de un nuevo espacio para la mujer?

– En ese contexto son las voces populares las que producen esos cambios sociales. Fue necesario un siglo para que los hombres suizos le dieran el derecho al voto a las mujeres porque eran los únicos que podían votar como ellos accedían mediante el voto al sistema. Por eso Suiza es el país del mundo donde existe una fotografía del machismo por esta causa. Durante un siglo los hombres votaron 50 veces “¡No!” para dar el voto a las mujeres.

– Hubo mucho paratexto en éste documental, ¿Cómo los tomaste?

– Durante esas 50 veces vieron afiches, campañas, etc. que dan cuenta del estado emocional de los hombres suizos. De la manera que ellos consideraban que las mujeres podían o no ser con ciudadanas. Quizá los hombres suizos puede ser que sean particularmente “machos”, en otros países fue un acto político el voto para las mujeres, no fue necesario la elección por parte masculina para llegar a ello.Por eso es que en Suiza tal vez aquí también por esta circunstancia, las jóvenes son muy conscientes de la lucha y de lo que ha significado conseguir esa cuestión política que es el derecho al voto.

– En tu documental se evidencia cuánto tiempo se tardó en darse el sufragio femenino en Suiza, ¿Cómo se vieron impregnadas esas generaciones de mujeres hasta la actualidad?

– La causa de ese mismo sistema de democracia directa fueron necesarios treinta años para obtener el derecho al aborto. Desde el 72 hasta el 2002 y entonces, las abuelas no tenían derecho al voto y las madres no poseían derecho al aborto. Por eso creo que hoy el feminismo es muy fuerte porque está anclado en la historia muy reciente. Por eso es una película que le habla mucho a los jóvenes ha sido presentada en muchos medios educativos, y movimientos de juventud porque les habla justamente de algo que es como una historia pasada, pero reciente.

– ¿ Desde qué lugar haces documentales?

– Hago documentales no tengo mucha imaginación me gustan las personas, me gustan las historias de las personas por eso me gusta nutrirme de sus historias. Yo pienso que las personas que hacen este tipo de películas tienen una legitimidad para hacerlas. Soy un hombre suizo heterosexual blanco tengo que hablar de mi realidad vengo de uno de los países más ricos del mundo o casi. Debo consagrar mi vida a mostrar como ese país en apariencia perfecto con las montañas, las vacas, los chocolates, hay utopías, combates, luchas, pobreza y desigualdad social.

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– ¿ Qué temas te tocaron más al hacer estos registros? 

– Eso cambia un poco con el tiempo ha evolucionado pero no puedo hacer una escala pero lo que le ha tocado hay dos cosas una es la lucha de las mujeres y la otra es el tema de la migración. Y los inmigrantes son trabajadores, la riqueza del país de suiza se construyó gracias al sudor de esa colectividad. Hace muchos años atrás, un siglo, muchos suizos emigraron hacia otros países como Argentina o a Chile en ese momento eramos los pobres del siglo XIX, éramos inmigrantes y después se inventaron los bancos y el mundo cambio el mundo que viene hacia nosotros. Es importante recordar la historia sobre todo uno piensa que es un pueblo bendecido por Dios y es bueno recordar que nuestras riqueza se construyo en base a una forma de violencia. No como la colonización, Suiza nunca tuvo colonias, pero si una violencia suave de guante blanco, la violencia de los bancos y del sistema financiero.

 – ¿Cuál es tu punto de partida al iniciar un material?

– Nuevamente trato de observar el mundo desde un hombre que tiene una posición privilegiada y yo se que nunca en mi cuerpo en mi alma podría sentir esa violencia o la discriminación que personas como yo han infligido a otros. Pero debo ser consciente y mirar el mundo desde una realidad objetiva. Suiza es un pequeño país casi insignificante que no tiene una gran contribución en la historia del mundo, la historia de la cultura pero simbólicamente en ese lugar hay como problemas del mundo que lo atraviesan por ejemplo es un país que se ha encerrado cada vez mas. Es un país que tiene cada vez mas miedo claro miedo a perder sus privilegios.

– Prolifera mucho material cultural que hace freno a la reflexión, ¿Cómo lo notas? 

– Tenes razón siempre un fenómeno de contra partida por ejemplo cuando más películas comprometidas hay y hay más películas que uno llama “Filmes patrióticos”. Una tendencia en el cine, literatura y teatro también de celebrar una mitología una ficción de la vida original de esa vida de las montañas, los pastores y celebra la tradición algo conservador. Para firmar una identidad nacional. Suiza es un país que no existe tenemos cuatro idiomas, 26 cantones (provincias), no tenemos una historia nacional. No hay una guerra de independencia, es una suma de particularidades y hace unos años hay una filmación nacional que lleva adelante la extrema derecha. Al mismo tiempo que aquí, por ejemplo, hay elecciones pero nosotros no elegimos a nuestro presidente, el Jefe de Estado cambia cada año pero se vota al parlamento, osea al Congreso. El principal partido de extrema derecha va a ser el primer partido de Suiza, el 28%, las últimos encuestas dan que tiene ese porcentaje, pero resulta siendo el principal partido, eso es el miedo a perder el privilegio, eso se traduce en las urnas.

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– Como se vio en el filme, “De la cocina al Parlamento”, ¿Existe todavía una prensa misógina?

– Creo que hay una prensa populista y que cada vez hay cada vez menos una prensa política y que esa prensa por definición es misógina. Ellos son de un país donde hay una gran concentración de distintos periódicos del mundo por una pequeña población hay una diversidad enorme y eso esta punto de desaparecer muy pronto y eso da lugar a lo peor a la extrema derecha a la prensa machista misógina, el gran espectáculo.

– ¿ Hay un hilo conductor de los documentales que vas a presentar en el 19 Doc Buenos Aires?

– Las cinco de aquí por ejemplo tienen un punto en común el retorno al tema de la utopía de la construcción de una realidad que sea mejor. La utopía política con el voto de las mujeres, la utopía de la justicia, la utopía del paraíso. Hay una película donde el tema de la muerte y del mas allá qué existe después cuando no estemos aquí. Que viva Mauricio Demierre  y la utopía de la revolución. Esa idea de distintas utopías atraviesa mis películas.

– El catolicismo ha sembrado muchas barreras en la construcción de las sociedad y la legislación actual de muchos países, ¿Cómo se lo ve en Suiza? 

– En Suiza tenemos los protestantes y los católicos, mitad y mitad.  En el país la única vez que hubo una guerra en el país fue una guerra entre católicos y protestantes, una guerra religiosa en 1880. Hubo solo dos muertos una pequeña guerra. Hoy la iglesia católica ha decaído mucho pero el movimiento evangélico protestante han aumentado su importancia. El riesgo hoy moral es esa vuelta atrás ese retroceso en cuestiones como: el aborto vienen sobre todo del movimiento evangélico y acá también. Más que el lado de los católicos en la película “De la cocina al parlamento” dice en un momento que la iglesia católica se había opuesto al derecho al aborto. Es cierto, por eso hasta los 60′ fue el cambio de posición de la iglesia católica lo que permitió que una parte de los hombres votaran a favor del voto de las mujeres. Cuando la iglesia dijo bueno si se puede, entonces “las mujeres tienen un alma también” , es una broma(aclara). Pero hoy la iglesia católica perdió.

* Mención destacada a Carmen Guarini quien fue la intérprete para la entrevista; asimismo es directora y creadora del Doc Buenos Aires con Marcelo Céspedes y Luciano Monteagudo. 

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