“Skinamarink, El despertar del Mal”, de Kyle Edward Ball. Crítica.

El terror está en la parte, la parte está en el terror.

El jueves 27 de abril se estrenó en salas, “Skinamarink, El despertar del Mal”, el nuevo film experimental de terror psicológico de Kyle Edward Ball (Heck, Craig Moreau: It Aint Nuthin’, Donuts Build Character). 

Comienza el film, y vemos lo que parece una casa a oscuras, en el medio de la noche. Dos niños se despiertan en medio de la noche y descubren que su padre no está y todas las ventanas y puertas de su casa han desaparecido. Nos encontramos ante una de las pesadillas mas populares de la infancia: la soledad en el medio de la noche.

Kyle Edward Ball nos presenta un mundo absolutamente aterrador en el que dos niños recorren la casa absolutamente a oscuras. Junto con los niños, nos iremos acostumbrando a la penumbra para empezar a sentir el abandono por parte de les progenitores o tutores. ¿Dónde está la gente adulta que en teoría tendría que velar por nosotros? Ese será el gran incógnito que movilizará a los niños para dejar su cama e ir en busca del refugio junto a quienes se supone que deben cuidarlos y asegurar su sueño profundo y tranquilo.

“Skinamarink, El despertar del Mal”, trata sobre la peor pesadilla de la infancia: el abandono. A través de una perspectiva absolutamente experimental y al mismo tiempo algo onírica pero gélida, Kyle Edward Ball buscará llevar al extremo ese sentimiento para poner énfasis en la sensación de inseguridad y la potencial soledad. Al respecto, lo interesante, es el film no solo logra recrear el abandono que podríamos decir físico, es decir, esa falta de esa persona, en este caso, quien debe cuidar de los niños, sino también el abandono emocional, el que sin dudas deja una cicatriz en psíquica. El miedo invadirá a los niños, quienes buscarán en todo momento a esa persona que vela por su seguridad, mientras en las palabras que intercambian entre ellos sienten cada vez más próxima una presencia que en cada escena se hace más escalofriante. En ese punto, puede decirse que el terror (el todo), en cada momento estará en la parte, y la parte estará también en el terror. 

Durante los 100 minutos que dura la película, veremos a los niños recorrer la casa y por momentos, recurrir a sus juguetes, para permanecer con ellos y sentir algún tipo de apego. Además de los juguetes, también mirarán dibujos animados de videos gastados, dibujos que hoy nos parecen quizás antiguos, pero que dentro del entorno que consigue construir el film, resultan atemporales gracias a su música, la cual recuerda a esos dibujos de los Lonney Tunes o de la Metro-Goldwyn-Mayer de los años 70s. Al respecto, la atmósfera que consigue transmitir el filme resulta absolutamente agobiante y escalofriante, y los acontecimientos harán que el espectador y la espectadora comiencen a preguntarse si los niños realmente están solos o si algo más los acompaña…

Puesto que viviremos todo desde la perspectiva de los niños, la cámara subjetiva será predominante y la mayor parte del tiempo solo ocurrirá lo que pueden ver a la altura de sus ojos. Por momentos, los niños mirarán un poco más arriba, por lo que los planos contrapicados será bastante recurrentes. En esos planos, veremos molduras, marcos, partes de la casa, esto es, un sin fin de planos detalle; lo que emulará ese miedo que no permite a los niños ver el todo de la casa. En este punto, probablemente, la clave son los no-personakes que maneja toda la película, los niños están ahí pero casi no los vemos, y si lo hacemos es de espaldas. No es psoible hacerse de una idea de la fisonomía de ningún personaje, todo es turbio, confuso, solo sabemos que recorren la casa en la oscuridad, la cual por momentos parece invadirse de violetas, y por otros volverse azules e inclusive quedar dentro de la gama de los verdes. Hay color dentro de toda esa penunbra constante. 

De lo expuesto, si bien con su tinte experimental y su atmósfera oscura e irreal, el film de Kyle Edward Ball lograr que el espectador y la espectadora busque ese mal sobrenatural mientras los niños recorren la casa, también consigue retratar la sensación de abandono creando un entorno realmente asfixiante y escalofriante, digno de una verdadera película de terror psicológico.

FICHA TÉCNICA:

Dirección y Guion: Kyle Edward Ball – Elenco: Jamie Hill, Ross Paul, Lucas Paul, Dali Rose Tetreault – Fotografía: Jamie McRae –Distribuidora: IFC Midnight – Duración: 100 minutos – País: Canadá.

Califiación

Dirección
Guion
Arte y Fotografia
Música
Actuación

En general, el film logra mantener la tensión, el terror y el suspenso hasta el final.

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