“Dopamina” de Natalia Imery Almario. Crítica.

La ópera prima de la directora colombiana.

La dopamina es un neurotransmisor que participa en múltiples funciones cerebrales. Por nombrar algunas la recompensa ante estímulos placenteros y la actividad motora. Además de ser el título de esta película que forma parte de la competencia internacional oficial del BAFICI 2021. Siendo esta su premier argentina, “Dopamina” de Natalia Imery Almario, aboga por la comprensión y la aceptación familiar. 

La familia de la directora se encuentra dividida. Sus padres no supieron aceptar su lesbianismo, por más que en su juventud fueran militantes revolucionarios. Y ella nunca logró comprender la enfermedad, parkinson, que atacó el cuerpo de su padre. De esta manera y acompañada por su cámara, realiza una visita a su hogar de la infancia con intención de lograr sellar la grieta que los separa. Mediante conversaciones y al pasar tiempo juntos, llegarán a resultados inesperados. 

Vivimos en una época donde este tipo de documentales, diarios familiares, abundan en los catálogos de los festivales. Sobre todo en los que siguen una línea de programación como la del BAFICI. De todas maneras, el documental aquí descrito logra diferenciarse por poco de los demás. Principalmente por no pretender desarrollar grandes verdades o filosofar sobre la nada. Mediante la conversación y sobre todo la escucha de parte de los participantes, alcanzan la comprensión del otro. Siendo esto lo que los había dividido con anterioridad.   

Los padres de Natalia, como gran parte de la juventud latinoamericana de los años 70s, eran militantes revolucionarios que buscaban concretar políticas de estado progresistas. Ricardo narra escenas de tortura a compañeros, incluso la muerte por asfixia de uno. Dejando asentado las metodologías de represión violentas de las fuerzas armadas, que como aclara el protagonista, eran fomentadas por los Estados Unidos. 

Pero sobre todo la principal virtud del documental de Natalia Imery Almari es el afecto que desprende cada escena. Besos, cuidados, abrazos, charlas íntimas, son captadas, sin recelos, por la cámara en “Dopamina”. Permitiendo al espectador, pensar  en un futuro más comprensible y de mayor aceptación hacia las partes.    

Funciones:

Función 1: Sábado 20 de marzo | 19 h. | Quetren Quetren 

Función 2: Domingo 21 de marzo | 21.15 h. | Casa Brandon 

Función 3: Martes 23 de marzo | 16 h. | El Cultural San Martín 2

Función online: Sábado 20 de marzo | 19 h. | Disponible por 72 hs.

Calificación

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música

Pero sobre todo la principal virtud del documental de Natalia Imery Almari es el afecto que desprende cada escena. Besos, cuidados, abrazos, charlas íntimas, son captadas, sin recelos, por la cámara en “Dopamina”. Permitiendo al espectador, pensar  en un futuro más comprensible y de mayor aceptación hacia las partes.    

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Francisco Mendes Moas

Estudio, hago y escribo sobre cine. Mi relación con el séptimo arte siempre peligra con convertirse en una peligrosa adicción.

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