Crítica de “La luna representa mi corazón”

Una película de Juan Martín Hsu

Luego de su paso por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el director de “La Salada” (2014) presenta su segundo largometraje en el Cine Gaumont a partir del próximo jueves 10 de febrero a las 19 30Hs.

El joven realizador Juan Martín Hsu se traslada a Taiwán  para reencontrarse con su madre y el resto de su familia con el propósito de reconstruir su historia. Mediante un relato colmado de naturalidad y pureza, que se refleja en cada una de las imágenes, en interiores en casa de su madre o recorriendo la ciudad. Filmado con el cuidado necesario, para no perder detalle, tanto de la escenografía del lugar, así como de los diálogos que surgen de modo genuino y transparente.

En este sentido, la historia se narra a través de dos viajes: El primero realizado en 2012 y el segundo siete años después. Juan Martín viaja acompañado de su hermano Marcelo, quienes exponen sus vidas en esta búsqueda personal que los lleva a reencontrarse con el pasado. El trágico final de su padre en manos de la mafia China y el resentimiento de su madre que la condujo a retornar a su país abandonándolo todo en Argentina.

El autor introduce al relato documental  pequeñas escenas de ficción, para referir instantes de gran importancia en cuanto a decisiones que integrantes del grupo familiar deben tomar, asimilando ese sabor amargo que obliga a abandonar algo para poder elegir. Escenas ficcionales que, sin embargo, no desvían el foco narrativo centrado de forma constante en las relaciones dentro del vínculo sanguíneo, ubicando el acento en aquellos detalles tan comunes y cotidianos como emotivos.

En definitiva, “La luna representa mi corazón” es una película que busca transitar por el terreno de la memoria, para de este modo retornar a aquellos lugares que solo existen en el recuerdo y en la mente de los protagonistas. Personas que deciden mirar hacia su pasado interior para poder entender los sentimientos que se exponen en el presente.

Un documental, que conmueve con su simpleza, mediante la sencillez de sus imágenes tan atractivas como magnéticas, en donde el realizador abre la puerta a su intimidad familiar, convirtiendo al espectador en un integrante más del grupo. Para concluir en un final reflexivo sobre el desarraigo, el paso del tiempo, la vida y la muerte.

 

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música

El director Juan Martín Hsu viaja a Taiwán para reencontrarse con su madre, en busca de reconstruir el pasado familiar y obtener respuestas a preguntas que surgen en el presente.

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