Crítica de “Como complacer a una mujer”

Una película de Renée Webster

El próximo jueves 2 de marzo tendrá su desembarco en la cartelera argentina, “Como complacer a una mujer”, la ópera prima de la cineasta australiana Renée Webster. Una realizadora de extensa trayectoria en series y comerciales para televisión.

Gina (Sally Phillips), una mujer de unos 50 años recibe en su hogar, en donde convive con su marido en un matrimonio algo frío y aburrido, un regalo por parte de sus amigas. Es el día de su cumpleaños y un stripper (Alexander England) le aparece por sorpresa. Gina, lejos de observarlo bailar mientras el joven se saca la ropa, lo interrumpe y le pide que limpie su casa.

Un arranque gracioso y prometedor para la comedia de enredos que garantiza la sinopsis, donde un grupo de amigas harán de las suyas para gozar sin prejuicios, pidiendo lo que quieren y desean a los hombres. Sin embargo, esta historia corre algunos riesgos de los que lamentablemente no consigue salir airosa.

El hecho es que a Gina se le ocurre la idea de armar una empresa en la que un grupo de hombres brinden servicios de limpieza de casas. Mediante una previa reserva las mujeres podrán imponer las condiciones que deseen, pidiendo así algo más que un simple aseo. Es decir, estos muchachos están dispuestos a sacarse la ropa y “satisfacer” a esa clienta sexualmente, antes o después de la limpieza domestica.

De esta manera, el film se desarrolla entre las distintas situaciones que irán viviendo los jóvenes contratados, en donde deberán cumplir con todo lo que esas mujeres les pidan. Deberán aprender a tocarlas, a besarlas y a tener relaciones para que ellas logren un orgasmo.

Una película, que en ningún momento logra despegar, con un ritmo monótono que gira en torno a situaciones totalmente previsible y que ubica a la mujer en un extraño lugar en el que parece vivir sin disfrutar de forma plena su sexualidad, mientras que los hombres quedan en una posición de desinterés frente a las necesidades sexuales femeninas. Floja comedia australiana con pocas situaciones graciosas, que no consigue “complacer”.

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación

Gina, una mujer de unos 50 años crea una empresa en la que un grupo de hombres brindan servicios de limpieza de casas, mediante una previa reserva las mujeres pueden imponer las condiciones que desean, pidiendo así algo más con un simple aseo. Es decir, estos muchachos están dispuestos a sacarse la ropa y "satisfacer" a esa clienta sexualmente, antes o después de la limpieza domestica.

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