¿De qué se trata ser humano?¿Qué los diferencia de las otras especies y los hace únicos? El vivir en sociedad podría ser una respuesta, pero claro está que no son los únicos. Quizás es la capacidad cognitiva, la memoria a largo plazo y las emociones que dichos recuerdos traen consigo. En esta emotividad, en esta intensidad que es capaz desde hacer brotar lagrimas de felicidad hasta quebrar las voces más estoicas, se encuentra quizás la respuesta.

La trama se centra en un futuro distópico en el que la sociedad sucumbió a una inteligencia artificial que ahora los gobierna. Esta, en una supuesta búsqueda para facilitar y apaciguar la vida de los humanos, les ofrece una limpieza de ADN. De esta manera, sus recuerdos de vidas pasadas no traerán aparejados sensaciones y emociones tristes. Logrando de esta manera una vida más apacible.
Gabrielle, la protagonista, es una de estas personas que se encuentran en medio del proceso de limpieza. Sin embargo, con ella se presenta una singularidad, una duda. Si bien el la revisión a sus vidas pasadas puede traerle consuelo, a su vez esta le significaría una pérdida. La pérdida de las emociones, de la intensidad de estas. Aparece así el conflicto que atraviesa toda la trama. ¿Qué tanto puede ganar y qué tanto va a perder?
A lo largo de una producción un tanto críptica, el espectador logra entender las dos perspectivas dentro de Gabrielle. Por un lado la azota un sentimiento, una sensación, de que una catástrofe que le arruinará la vida, a ella y a muchos mas, está por suceder. Este es su principal argumento para someterse a la limpieza. Sin embargo, una vez en el proceso es ella quien al encontrar a su viejo amor (George MacKay) comienza a replantearse esa idea. Acaso perder el miedo para poder vivir mejor le costaría también la posibilidad de dicha vida. ¿Y ese precio le es razonable?
“Amor sin tiempo”, o “La Bête” en su idioma original, es una producción Canadá-Francia. Está escrita y dirigida por Bertrand Bonello y protagonizada por Léa Seydoux, George MacKay. El largometraje cuenta con una duración de 146 minutos y es acompañada por una fotografía alucinante a cargo de Josée Deshaies y una musicalización igualmente sorprendente de Bertrand Bonello y Anna Bonello.
En resumidas cuentas, “Amor sin tiempo” es un largometraje que mezcla drama, romance y ciencia ficción con una mano sensacional. Permitiendo a cada genero brillar y conjugándolos para luego conformar una película críptica, emotiva y por sobre todo reflexiva. Tanto a la hora de verla como en el momento posterior. Es una obra que dispara ciertas inquietudes, las cuales viene muy bien revisar.
Calificación
Actuación
Arte
Fotografía
Guion
Música
"Amor sin tiempo" es sin duda una obra reflexiva. Para ver con tiempo y, sobre todo, ganas de pensarla y debatirla después.




