El sonido de los tulipanes (2019) es un thriller dirigido por Alberto Masliah y cuenta con un guión escrito por él mismo junto a Lucas Santa Ana y Hernán Alvarenga. Por. Juan Páez.

Se trata de un largometraje policial protagonizado por Pablo Rago y Calu Rivero que narra la historia de Marcelo Di Marco (Rago), un escritor devenido periodista quien, tras la inesperada muerte de su padre, se ve involucrado en un derrotero que lo llevará a revisitar su propia genealogía familiar para reflexionar sobre el vínculo conflictivo que él y su padre mantuvieron durante años.

La cinta, ambientada en la gran crisis que vivió la Argentina en 2001, propone múltiples recorridos, sin embargo, esta vez queremos centrarnos en cómo la historia logra articular, a través de sus personajes, una radiografía de lo social.

La película comienza con una serie de primeros planos que permiten percibir el desplazamiento de la cámara de un objeto a otro. Es de noche. Sobre el suelo, un considerable número de cosas desperdigadas en el pasto decoran el escenario del crimen. Dos imágenes instalan lo policial desde el inicio: en primer lugar, una mano cubierta de sangre tendida sobre el césped nocturno y, en segundo lugar, el cuerpo que yace tendido sobre el pasto. La víctima es un empleado de una empresa dedicada a la recolección de residuos. Después, el plano se eleva y amplía.

Aquella primera escena contrasta con la siguiente en la que vemos cómo un abuelo y su nieto se entretienen con un particular juego de mesa que implica movimientos de fichas, concentración y control sobre el tiempo. La sala es espaciosa, blanca y luminosa de modo que esta vez el escenario se opone a la oscuridad de la escena anterior, sin embargo, el punto de unión entre ambas es la presencia de la muerte que sobrevuela.

El abuelo es Tonio Di Marco, padre del protagonista, mientras que el nieto es el hijo adolescente de Marcelo. Estos tres hombres están unidos por la sangre y también por la escritura. Eso explica la presencia de una nutrida biblioteca y porqué los personajes citan autores, nombres de libros y frases de reconocidos pensadores. En este punto, encontramos una de las primeras imágenes de la radiografía social que el film propone: el intelectual. Padre e hijo viven del ejercicio de la escritura, sin embargo, el padre goza de un prestigio que el hijo no tiene.

¿Cuál es el rol del intelectual en la sociedad? A Tonio, avanzada la cinta, su compañera de vida lo encuentra muerto en una bañera. Este acontecimiento delega en el protagonista la tarea de buscar las explicaciones de los hechos y llevar adelante su propia investigación. En una sociedad convulsionada, el papel del intelectual resulta fundamental para pensar los periodos y revisar en el pasado aquello que afecta al presente. Sin embargo, cuando su figura resulta una amenaza o molestia para quienes detentan el poder, lo óptimo es silenciar esa voz. La muerte de Tonio es ambigua e instala, desde el principio, una incógnita que atraviesa y unifica el film.

Además de estos hombres, que articulan una genealogía familiar (abuelo-padre-nieto), encontramos otros personajes sumamente interesantes. Entre ellos, el político Fragosa quien, junto a los delincuentes, trama estrategias para llegar al poder. Pero, como suele suceder, estos pactos desestabilizan las relaciones, estableciendo vínculos desiguales y de los cuales raramente los involucrados salen ilesos. Fragosa pierde fuerza y sus antes protectores terminan por coartar su libertad. Asimismo, otro personaje de la radiografía social es el cura que aparece ligado al poder. Así el discurso religioso se mezcla con el de la mafia. El escrache que el cura sufre y los fondos que este recibe de parte de malhechores, ensombrecen su celestial imagen.

Pero ¿cómo se vinculan estos personajes? ¿Cómo entran en diálogo? En este sentido, Carolina (Rivero) es un personaje que resulta clave ya que es quien conecta el mundo de Marcelo con el mundo de los negocios turbios. Curadora de una sala de arte, había trabajado como secretaria de Tonio, lo había conocido y admirado. El protagonista duda frente al modo que ella tiene de comportarse. Por momentos, la considera una aliada, en otros, una adversaria. Muestra de ello es el episodio de la exposición que Carolina inaugura en la galería de arte donde se muestra la escena mortuoria de Tonio Di Marco convertida en una pintura.

Este paso de la fotografía tomada por los peritos a una pintura, y de allí a la tapa de un periódico muestra cómo, al igual que ocurrió en los orígenes del género policial en la literatura, los medios de comunicación resultan primordiales en los temas policiales. Este periodista-investigador desarticula la trama, desanda los caminos y regresa sobre huellas propias y ajenas en busca de la verdad, siempre con los medios de comunicación actuando como una suerte de testigos ocultos.

En conclusión, el nuevo trabajo fílmico de Masliah articula un repertorio interesante de perfiles humanos. Cada uno de ellos posee marcas y señas que los identifica y diferencia. Y no es casual que Marcelo guarde esos detalles, los almacene en su memoria y reconstruya con ellos el verdadero legado de su padre: desandar la historia, para el protagonista, es volver a resignificar el vínculo que mantuvo con su padre y, a su vez, le permite mejorar la relación que tiene con su propio hijo.

Puntaje:80.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *