El director Marco Berger (“Plan B”, “Hawaii”, “Taekwondo”) nos vuelve a deleitar con una película que indaga el mundo de los sentimientos masculinos con una perfecta puesta en escena y labor actoral. Por Bruno Calabrese.

Juan (Alfonso Barón), joven y mujeriego, vive en los suburbios de Buenos Aires. Debe encontrar rápidamente un compañero de piso porque su hermano se ha ido. Entra a vivir con él Gabriel (Gastòn Re), compañero de trabajo tranquilo, guapo y… rubio. Viudo desde hace poco, está luchando por mantener a su hija todavía pequeña. Tímido y reservado, Gabo intenta no hacer caso de las miradas cargadas de sentido de Juan ni del roce de sus manos. Con todas las chicas guapas que entran y salen de su habitación, su “virilidad” no parece cuestionable. Sin embargo, la atracción entre los dos hombres es innegable.

La nueva película de Marco Berger (“Plan B”, “Hawaii”, “Taekwondo”) nos traslada a un micromundo de hombres de una manera impecable, reflejada con una construcción perfecta del universo simbólico masculino; las charlas entre amigos, la cerveza tomada del pico y el sonido ambiente de un televisor donde siempre se está proyectando un partido de fútbol. Salvo en el final, cuando “Gabo, el mudo” empieza a expresar sus sentimientos, cuando se empieza a escuchar el relato de un partido de  voley (curiosamente un deporte mas común dentro de la rama femenina).

La película arranca con Juan fumando en un balcón, en soledad, mirando al horizonte y finaliza de la misma manera. En el medio pasaron infinidad de cosas que van fluyendo sin que nos demos cuenta, con pocos diálogos y muchos silencios. La labor de la dupla actoral es esencial para transmitir con solo una mirada esos sentimientos que no son expresados de manera verbal, pero que están a la vista. Gastón Re se luce en el papel de”el Mudo”, la ternura que transmite con sus gestos y sus silencios emociona. Sus encuentros con su hija , Ornela (sorprendente actuación) son perfectos, llenos de  espontaneidad y sencillez. La ternura de sus ojos al verla hablar sin parar no se puede expresar con palabras. Una destacada actuación del actor platense, en un papel difícil y arriesgado. Muy bien secundado por Alfonso Barón, quien se muestra como una persona más extrovertida, que trata de ponerle palabras a todo lo que le sucede pero será quien más reprima lo que siente. Es por eso que el final de ambos será distinto para uno e igual para otro.

“Un Rubio” es una película sencilla, silenciosa, que dice mucho en cada plano, en cada sonido, en cada mirada. Triste, real, sobre personas con dificultades para expresar sus sentimientos. Porque no quieren, porque  no saben o porque no pueden, pero que se buscan y se encuentran. Un film sobre amor y sentimientos reprimidos conmovedor.

Puntaje: 90/100.

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