Ante la vuelta del helado suceso de “Frozen”, la animación rusa sale a dar batalla con su propia adaptación del clásico literario. Por Bruno Calabrese.

En el año 2012 la animación rusa realizó una admirable adaptación del cuento clásico de Hans Christian Andersen (famoso escritor de clásicos como “El Patito Feo”, “Pulgarcito”  y “La Sirenita”), llamada “La Reina de las Nieves”. Debido al éxito dentro del circuito del país, a esa primer película la precedieron dos más “La Reina de las Nieves; El Espejo Encantado” y “La Reina de las Nieves: Fuego y Hielo”. Obviamente esa primera producción se vió opacada por el rotundo éxito de la adaptación realizada en el 2013 por Disney del mismo cuento, “Frozen”, la cual rompió taquillas e hizo que el clásico tema “Let it go” sea escuchado hasta el hartazgo. Previo al lanzamiento en enero de la secuela de “Frozen”, la productora Wizart Animation, ni lenta ni perezosa decide ganarle de mano al estudio norteamericano y estrenar la cuarta parte del dibujo animado.

Esta vez veremos que Gerda vive feliz junto a su hermano Kai y sus padres magos en el interior de una tierra próspera donde reina el rey Harald, un científico y genio inventor. Este, más partidario de las nuevas tecnologías que de los hechizos, ordena que todos los magos del Mundo de los Espejos se exilien a un lugar de donde no puedan escapar. Gerda es la única que puede salvar a su familia, aunque para ello deberá unir sus fuerzas con su antigua enemiga, la Reina de las Nieves.

Si el espectador no es conocedor de la tradición de animación rusa, en especial aquella que tomó, en respuesta a la imperialista y capitalista Disney, los cuentos de hadas como material de inspiración, se sorprenderá ante la belleza y la maravillosa perfección de este film. La animación y el detalle de los paisajes en las escenas de acción están muy bien construidos, sin nada que envidiarle a las grandes productoras norteamericanas.

La película se hace fuerte cuando explora la lucha entre la ciencia y la magia. Cuando se acerca a los temores del rey ante el supuesto peligro que significa para su hijo la magia. Si uno sigue el desarrollo de los personajes a través de las distintas películas, podrá entender que ese temor se suscita por las circustancias que se van sucediendo. Así como también se vuelve interesante la transformación de la antigua enemiga de Gerda, la Reina de las Nieves, quien se convertirá en una especie de Maléfica y colaborará con ella para rescatar a su familia. 

Quizás su principal falencia es por el lado de los personajes secundarios, más allá de alguno que otro gag de los personajes principales, no hay uno que concentre ese espacio de humor que toda película animada suele tener. Si se marca eso es porque la película hace el intento de con la mascota de Gerda y con los bebes trolls, pero el resultado no es satisfactorio y las escenas donde ellos aparecen se esfuman sin pena ni gloria.

Igualmente, “La Reina de las Nieves en la Tierra de los Espejos” es una alternativa interesante para aquellos que quieren salir de los productos disney, cuyas canciones se van a reproducir hasta el hartazgo, y quieren disfrutar de un relato de aventuras sólido y exquisito visualmente.

Puntaje: 70/100.

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