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Racismo y Criminalización de la protesta.

El Juicio de los 7 de Chicago. Crítica.

El guionista ganador del Óscar por Red Social junto a un gran elenco llegó a Netflix con su segunda película como director. Por Bruno Calabrese.

No soy fan de las películas de juicios, no es que no me gusten, pero no es el tipo de películas que prefiero ver. Son pocas las que me han deslumbrado, 12 hombres en pugna de Sidney Lumet, Acusados de Jonatha Kaplan, En el Nombre del Padre de JIm Sheridan o Matar a un Ruiseñor de Robert Mulligan. Otras me han gustado pero no las tengo de mi género preferido. Por eso cuando me enteré la temática de la nueva película de Aaron Sorkin mis expectativas no iban más allá de sus pergaminos como guionista ganador de Red Social de David Fincher (por la cual ganó un Óscar), Moneyball de Bennet Miller y Steve Jobs de Danny Boyle; y su primer película como director, la subvalorada Molly´s Game, la cual tuvo un reconocimiento en materia de premios por la labor de Jessica Chastain pero no por el desempeño de Sorkindetrás de cámara.

Al igual que su película anterior, se basa en hechos reales: el juicio a un grupo de activistas acusados ​​de conspiración y cruce de fronteras estatales con la intención de incitar disturbios en la Convención Nacional Demócrata de 1968 en Chicago, durante una protesta para que cese la Guerra de Vietnam. Sorkin escribió originalmente el guión en 2007, con la intención de que Steven Spielberg dirigiera la película con actores en su mayoría desconocidos. Después de la huelga del Gremio de Escritores de Estados Unidos de 2007, las preocupaciones presupuestarias obligaron a Spielberg a abandonar el proyecto. Fue por eso que Sorkin decidió hacerse cargo, que en principio estaba planeado por Paramount ser estrenado en cines pero a raíz de la pandemia de COVID-19 se decidió que el estreno sea en la plataforma Netflix.

Los siete acusados de conspirar y organizar los disturbios durante la convención fueron Tom Hayden (Eddie Redmayne) y Rennie Davis (Alex Sharp), líderes de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS); Abbie Hoofman (Sacha Baron Cohen) y Jerry Rubin (JeremyStrong), líderes del Partido Internacional de Juventud (Hippies); David Dellinger (John Carroll Lynch), líder del Comité Nacional de Movilización para poner Fin a la Guerra de Vietnam (MOBE); Lee Weiner (Noah Robbins) y John Froines (Daniel Fraherty). Para contar su participación, se inspira en los momentos previos y en el post del incidente, por lo tanto no es puramente un film de juicios y abogados. Esa decisión le da dinamismo al relato y hace que fluya de manera natural, con diálogos preciosos, inteligentes reflexiones y actuaciones impecables.

Cuesta elegir un personaje en particular, ya que en el rubro actuación está el fuerte principal de la película. Cada uno en su rol suena convincente, no solo desde el lado dramático, ya que todos tienen su componente gracioso, donde se destacarán tres por sobre todos: Jeremy Strong (ganador del Emmy por su genial papel de Kendal Roy en Succession), Sacha Baron-Cohen y Mark Rylance, en el rol de William Kunstler, el desprolijo abogado defensor de los siete acusados.

Aunque el eje de la historia gire sobre Tom Hayden por una cuestión de liderazgo (¿Hace falta decir que Eddie Redmayne está impecable como siempre?), los secundarios también tienen su importancia y cada uno de ellos encajan perfecto en el relato. Frank Langhella como el malvado Juez Hoffman (Muy divertido el momento donde se chicanean con el personaje de Sacha por el apellido que comparten). Así como John Carroll Lynch en el rol de Dellinger. Un personaje lleno de matices, capaz de reirse por la confusión de su apellido con el del famoso ladrón de bancos, John Dillinger, y al rato indignarse por la injusticia a la que son sometidos los acusados. El abordaje del racismo y la desigualdad en el trato está presente con uno de los líderes de los Panteras Negras, Bobby Seale, encarnado por Yahya Abdul-Mateen II, reconocido por su papel en Watchmen, el cual le valió un Premio Emmy como Mejor Actor de Reparto.

La parte burocrática tiene relevancia en la composición estética de los fiscales, prolijos como una especie de Agentes Smith de Matrix. Interpretados por el binomio Joseph Gordon Levitt y J. C. McKenzie, es el primero quien sobresale como el fiscal federal Richard Schultz. A pesar de su rol dentro del organismo querellante es quien primero percibe la verdadera intencionalidad del juicio y comenzará a tener conflictos internos por su participación dentro del mismo.

¿Es candidata a ser multipremiada El Juicio de los 7 de Chicago?. Dentro del panorama de escasos estrenos de este 2020, sin dudas, pero aún en un año normal entraría en lucha por premios. Sorkin logra un relato aceitado y dinámico, con saltos del tiempo combinados con diálogos compartidos en una narrativa inteligente y muy entretenida para contar una historia de finales de los 70, que encuentra correlato en la actualidad sobre la criminalización de las protestas y la consecuente manipulación de la opinión pública para deslegitimar los reclamos sociales, en este caso contra el conflicto bélico en Vietnam, pero muy presente en Argentina durante los últimos años.

Puntaje: 95/100.
También podés leer esta crítica en el Sitio Web: www.solofuialcine.com
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Música

Sorkin logra un relato aceitado y dinámico, con saltos del tiempo combinados con diálogos compartidos en una narrativa inteligente y muy entretenida para contar una historia de finales de los 70, que encuentra correlato en la actualidad sobre la criminalización de las protestas

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