En tiempos de revulsión política y desigualdad social el arte siempre surge como un medio de protesta, desahogo o simplemente visualización. Casi indefectiblemente, los oprimidos encuentran canales para expresarse más en lo creativo que en lo informativo, ya que no tienen voz en los lugares más mediáticos. Por. Santiago Pagano.

 

“BlacKkKlansman”, basada en hechos reales, retrata a Ron Stallworth (John David Washington), un policía afroamericano que en la década de 1970 se encomienda la misión de infiltrarse en el Ku Klux Klan para obtener información sobre posibles acciones violentas contra su grupo étnico. Mientras el joven oficial hace el trabajo de inteligencia por teléfono, su compañero Flip Zimmerman (Adam Driver), será quien lo interprete en las reuniones y eventos de “la organización”.

Spike Lee ha encontrado, a lo largo de sus años como director, un lugar que le sienta cómodo: el cine de empoderamiento afroamericano. Clásicos de su filmografía como Do The Right Thing, Jungle Fever o Malcom-X, están marcados por las complicaciones que tienen los negros para vivir en la sociedad capitalista norteamericana. El mismo cineasta, acusa el golpe de la nueva ola de extrema derecha que surgió en Estados Unidos a la par del crecimiento de Donald Trump como líder político y cuenta una historia, ya conocida, pero con su sello característico.

Lo que en principio es una comedia sobre una comisaria, comienza a virar lentamente en una película que todo el tiempo juega con la duda de si los integrantes del Klan van a descubrir que les están tendiendo una trampa o no. Lo cual es discutible, ya que una decisión de Spike Lee es mostrar a los supremacistas como unos completos inútiles casi todo el tiempo. Aun cuando aparentemente tienen un plan a prueba de balas.

La película homenajea, tanto visualmente como sonoramente, a la corriente del cine de explotación negra, o blaxploitation, utilizando colores fuertes y música funk. Incluso, para resaltar lo importante que era el séptimo arte para los movimientos de liberación negra, el protagonista y su novia charlan de este tópico detallando actores y películas favoritas del periodo.

Finalmente, Spike Lee decide romper con toda la caricatura, muy entretenida, que venía construyendo con un epilogó preparado para dejar a cualquiera con piel de gallina, replanteándose el estado de la sociedad en la que vivimos y dándose cuenta de que los grupos como el Ku Klux Klan pueden ser motivo de burlas, pero hay que tenerles mucho cuidado. Un mensaje para Donald Trump, con imágenes del mismísimo presidente. Pero más importante aún, para toda su gente, que no tiene que dormirse.

Puntaje: 8/10

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