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Lucha de Titanes. Crítica de “Godzilla 2: El Rey de los Monstruos”

La humanidad está al borde de la extinción luego de que antiguas superespecies, que se creían eran tan sólo un mito, resurgen a la superficie para luchar por la supremacía del planeta. Por Bruno Calabrese.
“Godzilla 2: El Rey de los Monstruos” es parte de Monsterverse, una propuesta de Warner Bros.  La misma funciona de una manera parecida al Universo Cinematográfico de Marvel que, para bien o para mal, desde su aparición en el 2008 ha influido en las decisiones y estrategias comerciales de los grandes estudios. Monsterverse arrancó en el 2014 con “Godzilla” y siguió con “Kong: la Isla Calavera” en el 2017. Para el 2020 han anunciado una película en la que el lagarto inmenso y King Kong se verán las caras.
La versión de “Godzilla” de 2014 fue la mejor película hoollywoodense del célebre monstruo japonés, luego de lo decepcionante que resultó la versión del año 1998. En aquella película, el director Gareth Edwards (quien luego dirigiría la genial “Rogue One: A Stars Wars Story”) volvió a las fuentes y abordó el film con una trama que rememora el dramatismo que tuvieron la obra original de Ishiro Honda de 1954 y El regreso de Godzilla (1984). Inclusive el monstruo recuperó el aspecto tradicional de los filmes de los estudios Toho. Lo único cuestionable de la película fue el hecho de que Godzilla tarda en aparecer en acción, pero resultó una interesante intro para su continuación.
Los únicos sobrevivientes de la primer película son Ken Watanabe y Sally Hawkins, quienes interpretan a los científicos de Monarch, Ishiro Serizawa y Vivienne Graham. A ellos se le suman Vera Farmiga (Bates Motel) como Emma Russell, una paleobióloga que trabaja para Monarch, Kylle Chandler (Bloodline) como Mark Russell, ​ el ex marido de Emma y Millie Bobby Brown (Strangers Things) como Madison Russell, la hija de ambos.
La película arranca en el preciso instante en que Emma y Mark buscan a Andrew, su otro hijo, entre un montón de escombros que dejó el paso de Godzilla por San Francisco. Inmediatamente la película pega un salto en el tiempo para mostrarnos a la madre tratando de superar el duelo por la pérdida de su hijo, pero metida en un proyecto que trata de conectar a los seres humanos con otros titanes como Godzilla que aparecieron congelados en distintas partes del mundo.
En el momento de generar contacto con un titán, Emma y su hija son secuestradas por Alan Jonah (Charles Dance, conocido por su papel de Tywin Lannister en Game of Thrones), un antiguo coronel del ejército británico, quien ahora lidera a un grupo de paramilitares ecoterroristas que tienen como objetivo liberar a todos los titanes. Esto hace que Mark, junto a integrantes de Monarch, emprenda la búsqueda de su hija y la madre. A la vez que tratan de impedir que los ecoterroristas comiencen a provocar la liberación de todos los colosos, lo que provocaría una catástrofe mundial.
En este Godzilla 2019, el lagarto colosal aparece enseguida en acción y lo conoceremos más de cerca. Pero no está solo, también aparecen su archienemigo King Ghidorah (el dragón de tres cabezas), Rodan (una bestia voladora) y Mothra (una polilla gigantesca).
Aunque no presenta nada nuevo en materia de efectos, las escenas de lucha, y sobretodo la batalla final,  son avasallantes, en materia sonora y visual (sobretodo para aquellos que vayan a verla en 3D). Muy similar a la maravillosa “Pacific Rim” de Guillermo Del Toro, las luchas se dan en ámbitos llenos de oscuridad, sobre todo cuando Godzilla se enfrenta a Ghidorah, quien a su alrededor trae tormentas devastadoras.
Pero la falla está en el núcleo emocional de la película. El mismo no es creíble y lo que está en juego queda desdibujado por actuaciones desapasionadas. Cuando uno mira el elenco, piensa que la película gana en calidad, pero no es así. En el film del 2014, Bryan Cranston y Juliette Binoche, en su roles protagónicos, muy bien secundados por Elizabeth Olsen y Aaron Taylor-Johnson, logran transmitir dramatismo que cada situación requiere; acá no pasa lo mismo. Esta vez, las escenas dramáticas pasan sin pena ni gloria, sin generar en el espectador el impacto seguramente deseado por el director. Sin ir más lejos, algunos personajes mueren y casi que no  nos vamos a acordar en que momento sucedió. 
Esto hace que por momentos la película decaiga en el ritmo y se vuelva repetitiva, sin lograr que uno conecte o genere empatía con los personajes humanos. La situación solo es remontada cuando aparecen los titanes en escena, más por espectacularidad visual y por los efectos sonoros que por la trama en sí.
“Godzilla 2: El Rey de los Monstruos” no trae nada nuevo a la cinematografía del clásico titan japonés, pero apabulla con la espectacularidad de las luchas épicas de los gigantescos monstruos. Una película para disfrutar en el cine y que a más de uno puede dejar satisfecho, pero que rápidamente pasará al olvido, o al menos con la esperanza que en “Godzilla vs Kong” en el 2020 la cosa mejore.
Puntaje: 60/100.

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