Con una campera dorada, remera negra,  pantalón floreado, llega en forma silenciosa a uno de los salones del hotel Four Seasons de Buenos Aires e impregna el ambiente con su sonrisa, belleza y simpatía , estamos hablando de la directora y guionista de “El Potro”, Lorena Muñoz. por  Javier Erlij

En forma exclusiva Cine Argentino Hoy accedió a una entrevista con la realizadora donde conversó sobre como fue el germen que dió origen a la ficcionalización de la vida del cantante cuartetero Rodrigo Bueno, entre otros temas por Javier Erlij

-¿Cómo surgió la idea de ficcionalizar la vida de Rodrigo Bueno en una película?

-En primer lugar dirigí una serie de veintisiete capítulos para el canal Encuentro que se llamó “Soy del pueblo”, dentro de ese ciclo había un episodio que le dediqué a Rodrigo y otro a la cantante de cumbia Gilda, esto fue hace cinco años atrás. En esos momentos tuve relación con Patricia Pacheco -pareja de Rodrigo y madre de su hijo -Ramiro, que fue una de las primeras entrevistas que el jóven daba publicamente. Fue una experiencia hermosa e increíble para mí, nos emocionamos mucho con lo que él contó y su madre.

En esos momentos, viajé a Córdoba y logré entrevistar a la tía, al tío y a Ulises, el hermano del cantante. Nunca me imaginé que iba a hacer la película de “El potro”, ahí yo más que nada tenía en la cabeza hacer la biopic de Gilda, no tenía los derechos para rodar la vida de Rodri, al poco tiempo los conseguí.Cuando me ofrecieron hacer el guión y dirigir el film, me entusiasmé mucho, me gustó la idea ,empecé nuevamente a investigar, a hacer entrevistas en la que tuve un diálogo con Beatriz Olave-madre del cantante, y con un grupo de músicos muy allegados a él. Conté con una muy buena charla con el acordeonista, Teddy Tessel, quien componía con él mucho de los temas y los arreglos musicales, también con el representante José Gozalo.

-¿Tuviste contacto con la madre en estos días? ¿Pudo ver la realización?

-No la pudo ver aún, el film se terminó hace pocos días. Fue todo muy rápido, la película se comenzó a filmar en abril, durante dos meses y 90 días después se está estrenando. Fue maratónico.

-¿Contaste con el apoyo de su hijo Ramiro?

-Conté con todo su sostén. Vió la realización y le encantó, se emocionó, me abrazó, me dijo que me quería mucho. Fue un momento muy lindo.Patricia me dijo una cosa que no me olvido más:“Sos muy valiente y que no se va arrepentir nunca de haber confiado en mí “y de haberme dado el espacio que me dió. Me contó aspectos super íntimos de su relación con Rodrigo.Tuvimos esa aprobación que para mí no es menor porque soy madre también y pienso que la mayor responsabilidad que yo tengo es con mis hijos, entonces me parece que tanto a Gilda como a Rodrigo les gustaría que sus hijos estuvieron orgullosos de ellos, y yo quería contribuir un poco más a eso, apoyando lo que ellos ya sienten, no es que yo vine a decirles lo que tenían que sentir. Era importante que Ramiro estuviera en paz con la historia y que le gustara como la contamos, para mí haber logrado eso fue un alivio enorme y una alegría.

-¿Cómo retrataste la muerte de cantantes en sucesos trágicos como fue la de Gilda y Rodrigo sin caer en golpes bajos, transformándolos en hechos artísticos?

– En el momento que estamos rodando el final en “El potro” llorábamos todos, era fuertísimo que el menor actor que interpreta al hijo estuviera diciendo mi papá, mi papá cuando filmamos la escena del vuelco. Fue muy intenso. Intentamos corrernos del golpes bajo

Recuerdo el día en que murió Rodrigo, la angustia que había en general, un pueblo sumergido en una tristeza inmensa con una incomprensión enorme.También me vienen a la memoria las imágenes espantosas que empezaban a dar vueltas por algunos canales de televisión, con el cantante tirado en el piso, en un charco de sangre, totalmente innecesario, y una falta de respeto hacia él, a su familia y a su hijo. En “Gilda” ya habíamos optado por no mostrar el accidente, darla a entender pero sin mostrar el deceso, no hay ninguna necesidad de darle eso al espectador.

La cineasta cabe recordar comenzó hace más de diez años retratando junto a Sergio Wolf a la cantante de tangos Ada Falcón en “Yo no sé que me han hecho tus ojos” que en el esplendor de su carrera abandonó su carrera y se fue a vivir al interior del país recluyéndose luego en un convento.

¿Con qué te sentís más cómoda para trabajar una biopic en el registro documental o preferís para contarlo en una ficción?

-Yo extraño un montón el trabajar en el género del documental.Me gusta mucha la experiencia de filmar ficción, es muy masiva, llegando a un montón de público que con el docu no lo lográs.

Para mi el documental tiene una libertad que la ficción no tiene. Se va construyendo como una manta realizada con pedacitos de tela que se van tejiendo, donde uno a través de distintos formatos puede irle agregando elementos en distintos momentos y no tiene porqué seguirse una continuidad como en la ficción.

En cambio el documental es un trabajo muy artesanal, las cosas las podés ir resolviendo casi en el momento. A mi me gustan los que tienen elementos ficcionales o que son de género como el policial negro. También me agradan las ficciones que tienen elementos del docu como incluir músicos originales, o como en este caso contar con el hijo mismo de Ródrigo que actua en la película como uno de los cantantes y guitarristas de la banda.Luego de rodar la película Ramiro abandonó su carrera de periodismo deportivo para estudiar actuación y canto.

-¿Cómo se hace en una ficción para crear el verosímil para contar una biopic de una figura popular?

-Reuniendo una cantidad de elementos que responda al imaginario popular, pero en definitiva quien va dar el visto bueno es el espectador. Para “El potro” queríamos que fuera parecido, que cante, al igual que hice con el film de “Gilda”, porque eso le da como un valor mucho más integral al actor y lo posiciona, como que lo atraviesa el personaje. No me gusta las películas en las que veo un actor hablando de una manera, de golpe ese personaje canta y es otra voz

Al ser esta una película que no producís como en la anterior de “Gilda” ¿Quien tomó la decisión de elegir para encarnar al personaje de Rodrigo a un actor sin experiencia previa como es Rodrigo Romero?

-La decisión la terminé tomando yo. Eso se me super respetó.En cuanto a la película es una película industrial pero también es un film de autor. Los productores siempre respetaron mi punto de vista, mis decisiones. Fue un trabajo en comunión, en equipo. Desde el primer guión que hicimos junto con mi coguionista Tamara Viñez, las devoluciones fueron muy buenas, siempre teniendo presente que el trabajo en el cine es colectivo. Hasta ahora yo siempre había sido productora de mis films desde la época en que rodaba documentales hasta “El potro” en la que me encargo del guión y de la dirección.

 

 

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