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Las nebulosas de la verdad a medias.Crítica de “Algo con una mujer”.

Quién narra la historia una testigo, cómplice o detective.

El argumento del filme pasa en la época de 1955 en Argentina. Rosa una ama de casa harta de la rutina de una localidad de provincia se transforma inesperadamente en testigo de un crimen. En una etapa conflictiva y agresiva, la averiguación del delito despertará su interés y marcará su futuro para la eternidad.

La dirección y guion de Mariano Turek y Luján Loioco crea un filme líneas de suspenso y policial negro. Donde la protagonista Rosa (María Soldi) toma relevancia al comportarse con la habilidad de un detective para registrar, hallanar o pesquisar los espacios del asesinato; sin ser una representante de la ley. El marco histórico también fue un buen ángulo. A fines de 1955 cuando cae el presidente peronista Juan Domingo Perón y comienza la idea de la dictadura militar o Revolución Libertadora con Eduardo Lonardi. El perseguimiento a militantes era lo usual, ya que había inhabilitación de agrupaciones políticas y proscripción en específico al peronismo. Rosa y su marido Paulino(Maniel Vignau) eran adeptos a éste último. El crimen también dio cuenta de una violencia propia del bajo fondo;  a la par del régimen autoritario que usaba los servicios de inteligencia. Para saber quién participaba de esas asociaciones partidarias. Ellos se encargaban de señalarlos como “detractores” o “subversivos” para sujetarlos a interrogatorios, detenerlos, torturarlos y asesinatos.

La narrativa de la película dio un ambiente con espacios de negocios turbios como: robo, homicidio, lavado y cobro de dinero. En los que Rosa era una figura dual, testigo o cómplice, al estar tan cercana a su casa las mafias de por medio que cometían sus actividades criminales.

Con ingenio los realizadores yuxtapuntaponen dos historias  para la investigación. La más próxima a Rosa, el asesinato. Y la situación de perseguimiento social, hostigamiento interrogador de las autoridades policiales y el terrorismo de Estado que la pertubaba a Rosa con los mandatos de “no te metas”, “no seas metiche” y ” andar con cuidado”.

Además evidencia el machismo de esa época con frases como: “Eso es lo que me gusta de usted que sea silenciosa” o “Te hice caso como toda la vida, descolgué los cuadros, me quedé encerrada, no fui a la policía, no vi ninguno, nunca te das cuenta de nada” y las órdenes de la Guía de la buena esposa. 

El filme es una adaptación de la obra teatral “La Rosa” de Julio César  Beltzer.

La dirección de fotografía Gustavo Biazzi propició escenas con tomas a espejos que daban éste guiño sobre la doble cara de Rosa por un lado coqueta y por otro intrépida. Los planos con enfoque y desenfoque dieron esa idea de un lugar con luces y sombras, lo invisible o a la vista  de todos; las muertes . Los encuadres enfrentados o partidos en los planos demuestran los conflictos o la tensión dramática.

La musicalización de Nahuel Palenque asumió un rol de inquietante. En momentos de agresión o persecución se usó el arpa, flauta o violines, en tiempos de baile ritmos como la salsa. A veces para mostrar alcurnia los pianos. Los sonidos como el teclear de una máquina de escribir o el reloj fueron buenos detalles para incrementar el temor o incertidumbre.

Hay una frase continua en Rosa “Los hechos no fueron así si no de otra manera” y se vincula con la letra de una canción “Si tú mueres primero yo te prometo.  Escribiré  la historia de nuestro amor. Con toda el alma llena de sentimiento.  Lo escribiré con sangre, con tinta sangre de mi corazón”. Lo que abre el debate de quién redacta el relato un victimario omnisciente.

El elenco compuesto por la actriz María Soldi como Rosa quien desplegó tines de ira, obsesión, miedo, ternura y enigma resultaron fascinantes; un papel que le permitió ser dura y amigable, insensible y dulce, leal y traicionera. El actor Abel Ayala como Vargas lo ubicó como el malehechor con lo llevó a ponerle el cuerpo a la composición del personaje asimismo con frialdad como su colega Daniel Lambertini como Anzarda líder de una mafia. El debut actoral de Oscar Lapiz como el investigador Salcedo demostró su faceta inquisitiva y parca. La actriz Miriam Odorico interpretó a la amiga de Rosa “Mecha” con humor y emotividad.

La dirección de arte de Alice Vazquez puso la idea de dar aspecto de época con los diseños típicos de una vida austera, costumbrista  y pueblerina. La vestuarista Mariana Seropian expone trajes para ellos y vestidos plato o campana para  ellas. El montaje y utileria como: la plancha de acero, la máquina de escribir y los retratos de boda o peronistas completan la escenas. Las locasiones como la Iglesia o el barrio donde Rosa va apurada para hacer  las compras o confesarse exhiben la imponencia del otro tipo de órgano de castigo, culpa y deshaogo. Rosa tiene una esencia Amélie.

El filme se impone con la habilidad de mezclar un policial negro con un thriller .La  acrtriz María Soldi es un hilo tensor para desarrollar una entramado con suspenso, drama y contexto sociopolítico.

Puntaje: 85

Dirección
Reparto
Música
Guion
Fotografía

El filme se impone con la habilidad de mezclar un policial negro con un thriller. La acrtriz María Soldi es un hilo tensor para desarrollar una entramado con suspenso, drama y contexto sociopolítico.

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Florencia Fico

Licenciada en Periodismo. Especializada en rubros como: cultura, televisión, científico e investigación. Asistente de Cátedra en Arte y Estética UNDAV. Miembro del Club de Graduados. Redactora en Revista Combativas.

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