En el cierre del 34° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, se proyectó en el Auditorium la nueva película del director newyorkino, autor de grandes clásicos como “Toro Salvaje”, “Taxi Driver” y “El Lobo de Wall Street”, entre otras. Por Bruno Calabrese.

Cuesta escribir una crítica que pueda expresar todas las sensaciones que provoca “El Irlandés”. Sabemos que estamos en presencia de lo que será un clásico instantáneo, por lo tanto todo lo que se pueda escribir sobre ella será poco. Como primera medida hay que hablar del gran trabajo que hizo Scorsese, con ese trio de maravillosos actores que son De Niro, Pacino y Pesci, verlos a los tres juntos es un sueño hecho realidad. Se transforma en un cuarteto cuando aparece en escena el genial Harvey Kietel, lo que agranda el combo y la hace doblemente disfrutable.

De Niro interpreta el papel principal de Frank ‘The Irishman’ Sheeran y la película arranca con el contando historias de sus días como asesino a sueldo de la mafia y aliado cercano de Jimmy Hoffa (Pacino), el jefe de la Hermandad Internacional de Teamsters. Frank está en un geriátrico, cómo terminó aquí, solo, después de 40 años de trabajo duro y decisiones más difíciles formará la mayor parte de las próximas tres horas.

La película salta a los años 50, al primer encuentro de Frank con el jefe de la familia criminal de Russell Buffalino (Pesci). Volver a los actores más jóvenes requeriría gran cantidad de maquillaje o varios cambios de reparto, pero Scorsese decidió una tercera opción, dando estiramientos faciales CG a algunas de sus estrellas, particularmente Robert De Niro, quien interpreta a Sheeran. El resultado no es el mejor, los primeros planos de un De Niro supuestamente de 30 años no convencen por completo. Pero estas son solo tomas ocasionales en una película de más de tres horas, y el resto compensa rápidamente..

La historia tiene a Sheeran comenzando su carrera como camionero corrupto, pero pronto se eleva al puesto de ejecutor de la mafia hasta llegar a relacionarse con Jummy Hoffa, magistralmente interpretado por Al Pacino. Los discursos políticos de Hoffa tienen una carga política y emocional maravillosa, tanta carga que dan ganas de salir con las banderas a militar con él. Joe Pesci es el que lo inicia en la mafia y quien se transformará en su sabio consejero e inseparable amigo hasta los últimos dás (la última escena de Joe Pesci en silla de ruedas, despidiéndose para ir a rezar a una iglesia es tan sencilla como emotiva)

En “El irlandés” vemos a un Scorsese con una cámara a menudo sinuosa, monólogos ocasionales que rompen la cuarta pared, humor perverso y explosiones de ternura repentina y violencia casual. Y su media hora final saca algo aún más profundo del cineasta: momentos de reflexión, remordimientos, preocupaciones por las posibilidades desperdiciadas y reflexiones sobre la muerte. 

Las casi tres horas y media pueden sonar excesivas, pero es una vuelta épica para estos titanes del género de películas de la mafia que nos entregan actuaciones tan fuertes como las de hace 20 años. “El irlandés” es Scorsese en su máxima expresión y se siente como algo especial; tan excelentemente diseñada que se siente nueva y nostálgica.

Puntaje: 100/100.

 

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