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La nueva “Rebecca”. Crítica.

Se estrenó en la plataforma Netflix la nueva versión de la película dirigida por Alfred Hitchcock, está vez a cargo de Ben Wheatley.

“Rebecca”, la adaptación de la cinta de Hitchcock que se estrenó en Netflix, deja más dudas que certezas.

“Rebecca” cuenta la historia de una muchacha humilde y soñadora (Lily James), que tiene a su cargo a la adinerada señora Van Hopper (Ann Dowd) y conoce al acaudalado Maxim De Winter (Armie Hammer), que perdió a su esposa recientemente y busca rehacer su vida y empezar de nuevo, aunque el recuerdo siempre presente de su esposa fallecida, lo vive atormentando.

“Rebecca” es una remake de la película filmada por Alfred Hitchcock en 1940, basada en el libro de Daphne du Maurier, que se convirtió en un clásico del cine; pero esta vez el filme viene de la mano del director británico Ben Wheatley, que ofrece una visión diferente dejando de lado algunas cuestiones de la original y dándole su “toque personal”.

En referencia a la cinta de Hitchcock, es imposible no caer en la comparación de ambos largometrajes no sólo por lo que comparten, sino también por las diferencias que presentan. De esta manera, Cine Argentino Hoy profundiza la crítica de “Rebecca”, poniendo la lupa en sus semejanzas y distinciones de la versión de la película de los años ’40 .

Un hombre que pierde lo que más ama, se oscurece y se hunde en un mar de recuerdos que lo persiguen, que tratan de atraparlo; sintiendo un torbellino que no lo deja salir, hasta en el más mínimo detalle, lo más preciado está ahí, en esa casa que se transforma en hogar y que es habitada por otra persona, otra mujer, distinta, diferente, con otro ánimo y otro carácter que intenta dejar su huella pero no puede, comparada hasta el cansancio. Pareciera que hay lugares que no se pueden cambiar ni que tampoco se pueden transformar, sólo vive el recuerdo. El problema es cuando esto no está bien canalizado y se analiza de una manera pobre o nula sin dejar la sorpresa y la curiosidad al que lo está viendo; un relato que queda muy atrás y desaparece en cada minuto.

Dos directores muy diferentes

Como se menciona más arriba, la visión que tiene cada director es muy diferente. En la versión de 1940, Hitchcock se concentra en los planos generales y panorámicos, en mostrar a la casa Manderley al estilo del personaje, como si no sólo estaríamos viendo a las personas que habitan en ella, sino también al hogar como protagonista principal; luego se concentra en el detalle, en que el más mínimo objeto tenga valor y despierte curiosidad en el espectador, sumado a lo primeros planos rodeando un ambiente de suspenso e intriga. En este caso, en la nueva versión de Ben Wheatley, pierde ese detalle tan característico, por momentos surgen escenas cortas que dejan poco a la imaginación; también el realizador elige la sobrecarga de imágenes, las cuales no logran terminar en un punto específico; además de que deja de lado a la casa como espacio “protagonista” y hace foco sólo en los actores.

El primer plano y el uso de luces y sombras que otorga el blanco y negro rodea el suspenso y terror.

Planos más repetitivos y poco aprovechamiento del ambiente.

¿Una mala decisión de casting?

De Laurence Oliver y Joan Fontaine a Armie Hammer y Lily James, dos tipos de casting diferentes y principalmente formas de afrontar el personaje muy distintas. Si hay que referirse a la versión original, encontramos una conjunción de guion y personajes que se amalgaman para generar el clima que quiere contar la película, con caracteres multifacéticos y tridimensionales que conectan al que lo está viendo desde el primer diálogo. En cambio, en la versión 2020 sucede algo que podría decirse sólo al principio y en la primera media hora, se puede ver lo mejor de cada actor y luego todo eso desaparece; la tridimensionalidad y la mutación se vuelven chatos y vacíos sin expresión durante la hora y media restante, acompañado también de cambios bruscos en el personaje que descolocan y producen más interrogatorios que certezas.

Laurence Oliver y Joan Fontaine.

Armie Hammer y Lily James.

No era necesaria la sobre- explicación

Si algo se nota mucho en las producciones de por lo menos los últimos cinco años es explicar por demás el guion, como si el espectador necesitase tener todo delante y que entienda todo a la perfección borrando la capacidad cognitiva y de lo que se entienda o no. Por algo los guiones en las cintas de Hitchcock son tan efectivos; en este caso la adaptación que hace Robert E. Sherwood del libro original lleva los textos al suspenso y terror, dejando a la imaginación y que al terminar el visionado poder pensar la trama: Qué paso y además conjeturar sobre los momentos sobresalientes del largometraje.

En comparación surge un grave problema en la remake de “Rebecca”, el guion está a cargo de Jane Goldman, Joe Shrapnel y Anna Waterhouse, y recae en que usen a los actores a explicar una, dos, tres y hasta ocho veces lo mismo; lo cual produce cansancio, hastío y molestias, generando que el guion se vuelva chato, previsible y vacío. Dicha cuestión se sobrelleva en toda la película, incluso en el final (sin contarlo), que pone a dos actores a contar lo que ya en la misma cinta se dio por sobreentendido muchas veces, y pierde el tiempo por las dudas “por si no se entendió” durante dos horas.

La fotografía perdida

El aspecto técnico es uno de los factores que construyen a una película, es una sumatoria de todos los elementos que hacen el producto final mejor de lo que estaba o lo puede empeorar. En 1940, el director decidió hacerla en blanco y negro y así y todo el uso de la fotografía se potencia mucho más en los planos generales que se concentran en mostrar las cualidades de cada cuarto de la casa y de Montecarlo, esos recorridos que más allá de ser maravillosos parecieran que el recuerdo de Rebecca es la propia casa y que por momentos expulsa y por otros atrapa. Lamentablemente, en la nueva versión es otra cosa, a diferencia de la anterior tiene el recurso de los colores, está filmada completamente en color: detalle que no es menor si se tiene en cuenta que eso podría haberse aprovechado al máximo. Se podría haber maximizado desde el arte, con lo cual, resulta hasta penoso ver tonalidades oscuras y tristes sin aprovechamiento de las escenografías, y planos medios y cortos. 

En este sentido, una película que toma algo de la original de 1940, recreando la época desde la fotografía y el arte en el género de terror es Crimson Peak (La Cumbre Escarlata) de Guillermo Del Toro, que lo representa en particular con la llegada del matrimonio Sharpe (Mia Wasikowska y Tom Hiddleston) a la mansión de Allerdale Hall. El realizador toma desde atrás, en un plano muy abierto, la entrada de la mansión y luego toma el detalle en cada habitación del lugar.

Alfred Hitchcock filmó completamente en blanco y negro y aprovechó los recursos en la fotografía con planos abiertos al mostrar la mansión Manderley.

En Crimson Peak, Del Toro focalizó en el arte y la fotografía en especial en la llegada de los Sharpe a la mansión. 

Punto final

Concluyendo, la nueva “adaptación” de este clásico de Hitchcock que le valió un Óscar a mejor película, queda muy atrás de lo que pudiera haber sido. Se producen una sumatoria de malas decisiones desde la dirección, los guiones, las actuaciones y la mala elección de los actores, ya que pareciera que hay muy poca química entre ellos; pero aún así, aquellos que tienen dotes actorales y tratan de realizar una buena performance, terminan deslucidos por el mismo guion.

Por otra parte, en cuanto a la fotografía y el arte, cabe señalar que la parte técnica se encuentra demasiados escalones abajo respecto la primera versión. En tanto, si hubiese algo para rescatar, es la recreación de la época. Por lo tanto, “Rebecca” (2020) es una película que pierde el suspenso de la versión original y se convierte en una “drama romántico” insulso y vacío, que deja sabor a poco.                                                                                                                         

No era necesario meterse en la obra del director británico teniendo anteriormente las de “Psycho” que no son realmente buenas y no están a la altura de la original. ¿Es este largometraje la peor adaptación de una película de Alfred Hitchcock? Probablemente sí, pero siempre queda a criterio del espectador.

Rebecca. Crítica

Actuación
Arte
Dirección
Fotografía
Guion
Música

Película que no cumple las expectativas, con un guion vacío, previsible y personajes que no logran estar a la altura.

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