Una actriz inconmensurable como Lisa Caligaris presta su cuerpo para componer una galería de personajes con la intención de recrear la historia de una madre de familia que fue condenada a vivir encerrada a causa de una enfermedad innombrable como fue la lepra a mediados de los años cincuenta en Argentina.por Javier Erlij

Algunas dolencias incurables no podían ser nombradas hace sesenta años en muchos ámbitos familiares, o en reuniones de conocidos o de amigos, como si por el solo hecho de decirla se impregnara el virus en la persona pronunciante. 

Caligaris presenta la escena como una reconstrucción de un tribunal de juicio oral para ponerse en lugar de la víctima y también rememorar el caso interpretando en un pequeño escenario pero que parece gigante con la magia de la actriz: a los distintos personajes: al marido de la doliente, médico e hija.

Cabe recordar para contextualizar la obra que en el año 1.926 bajo los alcances de la promulgación de la  Ley 11.359 se declaraba la obligatoriedad de denunciar los casos de lepra en el territorio nacional.

¿La fé y el amor incondicional podrán finalmente salvarla del prejuicio de cargar con el estigma de padecer lepra en un pequeño pueblo  donde rige el tradicional refrán de “Pueblo chico, infierno grande”del interior del país? Ese es el dilema del atrapante unipersonal.

La dirección es de Veronica Dragui.

Se puede ver los domingos a las 18 hs en “El Camarín de las musas”. Mario Bravo 960

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