Luego del éxito de “7 cajas” (2012), los directores de “Los buscadores” (2017) volvieron a la pantalla grande con una trama que articula mito y realidad. Esta vez, la propuesta fílmica de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori recupera la leyenda de la plata yvyguyse, un tesoro escondido en Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza.

Según la versión popular la historia surge, como se dijo, en el contexto de la guerra cuando Brasil, Uruguay y Argentina se unieron para luchar en contra de Paraguay. En aquel momento, se cuenta, el pueblo paraguayo escondió en distintas partes de su territorio un rico botín para evitar que los invasores se apropiaran de sus riquezas.

En la película, el desarrollo de la acción comienza cuando Manu, un canillita interpretado por Tomás Arredondo, recibe un obsequio por parte de su abuelo. Este consta de un cuaderno, un mapa y una fotografía. Con estos elementos,  el adolescente revive la historia del mítico tesoro enterrado y se lanza a la aventura. Encontrarlo significa, para el púber y los suyos, una oportunidad para salir de la pobreza.

A lo largo del film, el empleo de planos enteros que alternan con primerísimos planos, sumado al trabajo con el guión, acercan esta comedia al género del thriller y el efecto que logra es que el espectador se sumerja, por momentos, en escenas de fuerte tensión emocional tal como sucede, por ejemplo, hacia el desenlace de la trama.

En cuanto al escenario donde transcurre la mayor parte de la acción, puede clasificarse en dos dimensiones que se superponen: por un lado, el espacio mismo de la ciudad y, por el otro, el espacio de la casa donde los personajes creen que el tesoro se encuentra enterrado. El mapa que Manu recibe como obsequio de su abuelo se complementa con otro: una vez reunidas ambas partes, estos dos espacios se articulan.

Por lo tanto, esta articulación que se produce a nivel espacial se puede entender como una réplica en el plano del deseo ya que a lo largo del film, la desesperación, el interés, la ambición y la aspiración de prosperidad atraviesan a los personajes y construyen un retrato del deseo que es individual y, a la vez, colectivo.

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